Migrante con discapacidad huye de la violencia de los Maras, “son un cáncer”

Ellos solo saben matar a la gente y por eso todos nos vamos de allá, afirma Kevin Castillo, de 23 años

Roberto Hernández | Enviado

  · sábado 3 de noviembre de 2018

Foto: Roberto Hernández | El Sol de México

Tapachula, Chiapas.- A las pandillas no les importa nadie, son un cáncer que ha crecido tanto que está acabando con mi país, expresa el hondureño Kevin Castillo, de 23 años, quien sufre de una discapacidad y aun así huyó de Honduras de las pandillas; ahora vive en una pequeña comunidad de migrantes en Tapachula, Chiapas.

Sus amigos le dicen el “Snoop Dog de Tapachula”, con quienes se reúne en el parque municipal “Miguel Hidalgo”.

Sigue aquí el paso a paso de la Caravana Migrante en su recorrido por México hasta EU

Kevin nació con una discapacidad que le imposibilita caminar; desde que tiene memoria, dice que los Maras han asolado Honduras.

Foto: Roberto Hernández | El Sol de México

Cuando era niño tuvo que sobrevivir solo, ya que a su familia no le alcanzaba para mantenerlo ni darle las atenciones especiales que requería por su problema en las piernas.

A los 17 años quedó totalmente abandonado: su familia decidió migrar a Estados Unidos y por su condición no pudieron llevarlo.

Hasta hoy no sabe nada de su familia y Kevin sobrevivió solo en Honduras; gracias a la caridad obtuvo el vehículo con el que se mueve actualmente, un triciclo adaptado para poder moverse usando sus manos.

A pesar de su problema físico, a Kevin lo amenazaron los Maras, le exigían que vendiera droga en la calle donde dormía; además, tenía que entregar una renta y si no cumplía con la cuota, lo iban a matar.

Foto: Roberto Hernández | El Sol de México


"Las pandillas no respetan, ni te respetan por ser discapacitado, ellos no respetan a nadie; puedes ser mujer, niño, viejo, incluso puedes ser de su familia, a ellos no les importa nada, no tienen corazón, ellos solo saben matar a la gente y por eso todos nos vamos de allá".

Cuando Kevin se vio amenazado por las maras, desesperado buscó salir de Honduras

Para su fortuna, en el camino conoció a un estadounidense que documentaba la situación de los migrantes en Centroamérica.

El "gringo", como Kevin le llama, lo acompañó hasta la frontera y también le pagó el cruce en balsa para pasar al otro lado del río.

Foto: Roberto Hernández | El Sol de México

Sobre la caravana migrante, Kevin afirma que él no necesita una caravana:

A esa gente les lavan el coco, un líder junta a la gente y les dicen que juntos van a lograr pasar, pero al final solo buscan un beneficio propio. ¿Tú crees que el Trump los va a dejar pasar a todos? No, hermano.

“Yo por sí solo voy a pasar, mejor solo que con esa gente que solo sigue lo que le dicen unos cuantos".

El sueño de Kevin es llegar a Estados Unidos, contactar a una asociación que le ayude a cruzar la frontera y ahí estudiar; le gustan las computadoras y su felicidad sería saber repararlas.