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Enigmático paralelismo entre escudo de Valle, Yuriria y Osa Mayor

VALLE DE SANTIAGO, GTO.- Paralelismo, con el arcano celeste. El escudo turístico de Valle de Santiago y diría, espejo que refleja a las estrellas. Por su ubicación en Valle de Santiago y Yuriria pueden ser considerados como el centro geográfico de la República mexicana. Abarcan una superficie total de 13.550 km² y se encuentra a 1723 y 1736 m de altura sobre el nivel del mar respectivamente, principalmente porque albergan un conjunto de cráteres volcánicos que con el tiempo se han transformado en lagunas.

El creador de este fantástico escudo, es Oscar Arredondo Ramírez. Nos señala que según el investigador Fulgencio Vargas, geológicamente la zona abarca 16 cráteres aunque las tradiciones y leyendas sólo hacen referencia a siete, los cuales fueron bautizados desde hace varios siglos con el bello nombre de luminarias. Contempladas desde el aire las siete luminarias conforman un alucinante paisaje lunar, de tal forma que cuando se sobrevuela la zona resulta difícil resistir la tentación de evocar misterios espaciales.

Tarde la extraña poesía que emana este paisaje sea la causa de que aquí, florezcan tantas fantasías relacionadas con estantes del cosmos. Pero como comprobaríamos más tarde, no todo es producto de la imaginación embriagada por la extravagante belleza de los cráteres. Aquí también los dioses del espacio dejaron huellas de su presencia en el más remoto pasado. Tal vez en ningún lugar del planeta como en el país de las siete luminarias, resultan tan elocuente la sentencia ocultista de Hermes Trismegistro “lo de abajo, es igual a lo de arriba”. Un paralelismo entre el macro y el micro. Como si fuera un espejo la topografía de las luminarias refleja las estrellas, plasmando así aquel antiguo paralelismo entre la arcano celeste y el planeta tierra.

Señala que la idea no es suya sino de una investigadora mexicana ampliamente conocida por sus estudios astro arqueológicos, Guadalupe Rivera de Iturbide: durante una larga conversación que sostuvo con ella, la señora Rivera le explicó la teoría que estuvo elaborando durante varios años. Partiendo del evidencia de que muchas ciudades de la antigüedad-por ejemplo, las griegas-fueron construidas de acuerdo a un mapa zodiacal, la investigadora ha realizado un levantamiento topográfico de la República mexicana.

Descubrió que en todo el país se pueden observar espirales cósmicas y que cada una de ellas corresponde a la vocación de un signo del zodíaco que justamente, Yuriria y el valle de las luminarias son el centro de la espiral mayor que cubre todo el territorio mexicano. Pues bien, como sucede siempre en estos asuntos, la comprobación de su idea apareció donde menos se esperaba: en un libro de geografía escolar del siglo pasado escrito por Ignacio Ramírez el brillante pensador mexicano. En una de las láminas de ese libro se encuentra un mapa de los cráteres del Valle de Santiago que establece la ubicación exacta por medio del trazo de ciertas líneas, juntamente con Yuriria.

Al observarlo con mayor detenimiento, la señora Rivera descubrió que su conformación era muy parecida a la de las estrellas que constituyen la Osa Mayor. Estudiando más a fondo el problema, llegó a la noción de que los siete cráteres de las luminarias corresponden a las siete cabrillas de aquella formación celeste. Es más, piensa que de acuerdo al sistema calendárico del México antiguo, cada 1040 años las estrellas de la Osa Mayor sitúan exactamente arriba de las luminarias. Sólo es necesario agregar, que las declaraciones que para algunos pudieran ser “temerarias” de Oscar Arredondo, han dado la vuelta al mundo hoy le han dado fama internacional a Valle de Santiago y ha sido tema de reportajes de televisoras a nivel mundial y últimamente, del programa “La Hora Nacional”, que ha tratado los temas que Oscar Arredondo ha plasmado en este medio de comunicación.