/ domingo 10 de noviembre de 2019

Trascienden fronteras las piezas elaboradas en barro

Arte en alta temperatura

"Nadie es profeta en su tierra" es un refrán de origen bíblico que aplica comunmente en el artesano, en ese artista que tras largas y arduas jornadas de trabajo tiene que salir de su lugar de origen para comercializar las piezas que moldea en diversos materiales.


Margarita Ramos López, es artesana de cerámica de alta temperatura, es originaria del municipio de Acambaro y desde hace 39 años se dedica a este oficio, para ella, elaborar piezas artesanales es una forma de ganarse la vida y una actividad que le apasiona, un trabajo que la llena de orgullo y satisfacción.

Foto: Alejandro Vizcaíno | El Sol de Salamanca

Margarita tiene el don para imaginar, moldear y crear piezas de barro, posee la magia y la creatividad para que sus manos estampen el colorido grabado en cada pieza.


"Ya nació lo más colorido, sin dejar de hacer lo tradicional que es lo que nos representa porque tenemos 39 años trabajando en cooperativa, somos una cooperativa de mujeres en Acambaro, Guanajuato"...


En la cooperativa a la que pertenece Margarita se produce la vajilla de punto, la vajilla de sol y la vajilla de racimo, también se elaboran piezas sueltas: soperas, tazones, tarros, saleros, jarros, vasos y una extensa gama de productos en alto temperatura.

Foto: Alejandro Vizcaíno | El Sol de Salamanca


"Nosotros nos esmeramos y nos esforzamos en brindarle un buen producto al cliente, es una fuente de empleo, es un oficio del cual vivimos, a veces las ventas están muy bajas, pero es un trabajo bonito, hay tiempos malos, pero también la satisfacción es grande cuando nuestros productos se los llevan a diferentes estados del país y al extranjero"...


Las piezas en alta temperatura se llevan un proceso largo que comienza al ir al cerro a buscar el barro, se procesa en piletas, se limpia y el siguiente paso es dar forma a las piezas que se pulen, decoran, se les aplica esmalte y se hornean, una vajilla se lleva mes y medio de trabajo.

Foto: Alejandro Vizcaíno | El Sol de Salamanca

En cada pieza Margarita plasma la esencia del artesano mexicano, ella trabaja el barro que utilizaba la cultura Chupícuaro y su toque personalizado ha llegado a Estados Unidos, Inglaterra, Italia y diversas partes del mundo.

"Nadie es profeta en su tierra" es un refrán de origen bíblico que aplica comunmente en el artesano, en ese artista que tras largas y arduas jornadas de trabajo tiene que salir de su lugar de origen para comercializar las piezas que moldea en diversos materiales.


Margarita Ramos López, es artesana de cerámica de alta temperatura, es originaria del municipio de Acambaro y desde hace 39 años se dedica a este oficio, para ella, elaborar piezas artesanales es una forma de ganarse la vida y una actividad que le apasiona, un trabajo que la llena de orgullo y satisfacción.

Foto: Alejandro Vizcaíno | El Sol de Salamanca

Margarita tiene el don para imaginar, moldear y crear piezas de barro, posee la magia y la creatividad para que sus manos estampen el colorido grabado en cada pieza.


"Ya nació lo más colorido, sin dejar de hacer lo tradicional que es lo que nos representa porque tenemos 39 años trabajando en cooperativa, somos una cooperativa de mujeres en Acambaro, Guanajuato"...


En la cooperativa a la que pertenece Margarita se produce la vajilla de punto, la vajilla de sol y la vajilla de racimo, también se elaboran piezas sueltas: soperas, tazones, tarros, saleros, jarros, vasos y una extensa gama de productos en alto temperatura.

Foto: Alejandro Vizcaíno | El Sol de Salamanca


"Nosotros nos esmeramos y nos esforzamos en brindarle un buen producto al cliente, es una fuente de empleo, es un oficio del cual vivimos, a veces las ventas están muy bajas, pero es un trabajo bonito, hay tiempos malos, pero también la satisfacción es grande cuando nuestros productos se los llevan a diferentes estados del país y al extranjero"...


Las piezas en alta temperatura se llevan un proceso largo que comienza al ir al cerro a buscar el barro, se procesa en piletas, se limpia y el siguiente paso es dar forma a las piezas que se pulen, decoran, se les aplica esmalte y se hornean, una vajilla se lleva mes y medio de trabajo.

Foto: Alejandro Vizcaíno | El Sol de Salamanca

En cada pieza Margarita plasma la esencia del artesano mexicano, ella trabaja el barro que utilizaba la cultura Chupícuaro y su toque personalizado ha llegado a Estados Unidos, Inglaterra, Italia y diversas partes del mundo.

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