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Cálida recepción al nuevo obispo

  • El Sol de Salamanca
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Carlos Tafoya Flores

Irapuato, Gto. (OEM-Informex).- Para la llegada y recorrido de Monseñor Enrique Díaz Díaz fue necesario un “ejército” de más de mil personas y alumnos de siete colegios locales para realizar las cadenas humanas que guiaron al nuevo Obispo por su recorrido hasta lo que será su nueva casa, la Catedral de Irapuato.

Desde temprana hora se pudo observar grupos de jóvenes, personas de la tercera edad con sus playeras color blanco con la leyenda Bienvenido obispo Enrique y un paliacate amarrado al cuello color rojo que tenía la leyenda de: Estamos contigo, los cuales se reunían en las avenidas principales y plazas públicas para recibir indicaciones del padre Daniel.

Para Celia Rodríguez, habitante de la colonia San Juan Bautista, esta fue una gran oportunidad de ver de cerca y convivir con el nuevo obispo de la Diócesis de Irapuato, pues a pesar de que desde antes de las nueve de la mañana se reunieron con sus compañeros tuvieron que caminar del parque Irekua hasta el primer cuadro de la ciudad siguiendo la camioneta que transportó al nuevo obispo de Irapuato.

Huy, te imaginas una emoción bien grande recibir al segundo obispo, no es una emoción que no alcanzo a describir pero estamos con toda la fe debajo de los rayos del sol pero con mucho amor”, comentó Celia Rodríguez.

Celia manifestó que el trabajo realizado por el ahora obispo emérito José de Jesús Martínez Zepeda fue un trabajo excelente, por lo que lo calificó como un buen obispo, ya que tuvo trato directo con él y siempre se dirigió con mucho respeto y amabilidad, por lo que se le pide a Enrique Díaz que tenga un contacto cercano con la gente y que camine las calles de la ciudad y sus comunidades.

Celia Rodríguez, catequista por convicción manifestó que se deberá de realizar un trabajo con los niños y las niñas que se preparan durante este proceso y capacitar más a las personas que los guían, ya que muchas de ellas se creen dueñas de los alumnos, recordando que tan sólo son mensajeras de la palabra de Dios.