/ viernes 9 de abril de 2021

Luis Padrón, salmantino que venció el alcoholismo para ser jugador profesional

Jugó en equipos como Unión de Curtidores, Salamanca, Santos y Querétaro

Luego de tener un inicio incierto dentro del futbol profesional que le hizo tener un retroceso importante en su carrera deportiva por cuestiones de su enfermedad del alcoholismo, el jugador salmantino Luis Humberto Padrón Gallardo, jugó en equipos como Unión de Curtidores, Mapaches de Salamanca, Santos y Querétaro para finalmente terminar su trayectoria deportiva como auxiliar técnico del Club Santos de Primera División Profesional.

En 1980, inició su aventura en el futbol de las reservas profesionales del Unión de Curtidores de Primera División, por conducto del Profesor Ismael Lugo, quién en contacto con su hermano y portero del Unión José Luis Lugo, quién también hacia la función de entrenador de las reservas.

Al respecto recuerda, “no fue un buen torneo y el equipo desciende a la 2a división, eso me hizo tomar la decisión de seguir estudiando, sin embargo, en unas vacaciones fui invitado a probar suerte en el Salamanca, recuerdo haber dicho que no porque perdería un semestre de mi carrera por ir a prueba, sin embargo, de inmediato me ofrecieron entrar directo con contrato, sin necesidad de ir a prueba y acepté; así inicie la temporada 82-83, estuve cuatro años hasta la 85-86, los primeros años dirigidos por el histórico Don Salvador Reyes (q.e.p.d), quién me debutó en Tepic Nayarit, me metió faltando 15 minutos, el partido iba tres a tres y tuve la suerte de anotar el gol de la victoria (zic)”.

El gol tuvo su origen alrededor del minuto 40 del segundo tiempo en un centro de Miguelito Menéndez, la prolonga de cabeza el Kamamoto Jiménez y más o menos por el punto penal la peina Luis Padrón, metiéndola al ángulo derecho del portero.

En cuanto a sus inicios como jugador profesional comenta, “mi inicio en el futbol profesional fue muy incierto y me hizo tener un retroceso importante en mi carrera deportiva por cuestiones de mi enfermedad del alcoholismo, fueron dos años en dónde Don Salvador me ayudó y aguantó en el equipo, después de ese tormentoso inicio y con ayuda de mi familia, amigos y sobre todo de los grupos de AA y la bendición de Dios, he logrado mantenerme en sobriedad hasta la fecha y -solo por hoy- a partir de febrero de 84, (ya con 37 años), se me hizo consolidarme en los Mapaches, compartiendo cancha con extraordinarios jugadores, que emitiré sus nombres para no dejar a alguno sin nombrar, varios de ellos iconos del Salamanca y eso es un orgullo para mí (zic)”.

Para el final de la temporada de la temporada 85-86, recibió el ofrecimiento del Santos Laguna, quién en contacto con la directiva del Salamanca fue vendido y en donde estuvo dos temporadas 86-87 y 87-88.

En ese sentido destaca, “en la primera temporada fuimos líderes generales, desgraciadamente por cosas del futbol, faltó la cereza en el pastel y subió el Correcaminos y en la 87-88 quedamos sublíderes generales y ascendió el equipo León”.

Posteriormente, en la temporada 88-89 fue vendido al equipo de Querétaro dirigido por el Profesor Héctor Eugui, “no hubo fortuna como equipo y se vendió la franquicia a los Venados del Yucatán, no quise irme para allá”.

Posteriormente regresa al Santos Laguna, ya en Primera División, pero al cuerpo Técnico como auxiliar Técnico, primero con el Prof. Carlos “la banana” Ortiz, seguido del Prof. Rubén Maturano, posteriormente el Hondureño “chelato” Uclés y finalmente “el ruso" Estrada.

A lo largo de su trayectoria deportiva jugó en la posición de defensa central y medio de contención; no obstante a ello, marco catorce goles, ocho con Salamanca, cuatro con Santos Laguna y dos con Querétaro.

Como jugador profesional se caracterizó por su entrega, buen juego aéreo, técnica y golpeo de balón.

Así también tuvo oportunidad de jugar muchos partidos contra equipos de primera, la mayoría amistosos, estando en Santos, jugó contra el América, León, Monterrey, Tigres y Potosino.

Además tuvo un juego contra el Peñarol de Uruguay que venía de gira después de ser campeón de la Copa Libertadores, “ellos empataron uno a uno con selección mexicana, luego nos visitaron en el Corona de Torreón, la gente pensaba que nos iban a golear y les ganamos tres a dos (zic)”.

Así también con Querétaro jugó un amistoso contra Toluca de Primera División, cuando estaba el Tuca Ferreti.

Con el Salamanca ganó el torneo PRODE, era un torneo entre equipos de segunda contra primera, “en El Molinito, recibimos la visita de equipos como Tigres y Pumas”.

Al término de la etapa que tuvo como jugador y auxiliar técnico, toma la decisión de iniciar otras actividades, ya no relacionadas con el fútbol.

“Una vez me dijeron que si no había sido una pérdida de tiempo haber entrenado tanto y no haber debutado en Primera División como jugador y dije que jamás!!!!, el ser futbolista me formó como persona, me dio madurez, entendí lo que es trabajar bajo presión y buscar resultados, me hizo ver lo importante que es buscar objetivos, que con entrenamiento diario se logran las cosas, las cualidades son importantes pero si se tiene perseverancia y disciplina logras lo que te propones en la vida; me di cuenta y me enseñó que el fútbol y la vida misma no es una carrera de 100 metros de velocidad, es un maratón de muchos días y solo el que tiene disciplina se mantiene y avanza; me enseñó que se le llama familia a gente desconocida, me enseñó a convivir con todo tipo de personas, las que tienen todo y las que no tienen nada, el fútbol me enseñó que puedes lograr tus sueños si tienes voluntad, me enseñó que hay revanchas, me enseñó que si entrenas juegas y que como juegas vives”.

Para terminar señala, “el futbol me enseñó a vivir la vida y lo más importante me dejó muchos amigos”.


Luego de tener un inicio incierto dentro del futbol profesional que le hizo tener un retroceso importante en su carrera deportiva por cuestiones de su enfermedad del alcoholismo, el jugador salmantino Luis Humberto Padrón Gallardo, jugó en equipos como Unión de Curtidores, Mapaches de Salamanca, Santos y Querétaro para finalmente terminar su trayectoria deportiva como auxiliar técnico del Club Santos de Primera División Profesional.

En 1980, inició su aventura en el futbol de las reservas profesionales del Unión de Curtidores de Primera División, por conducto del Profesor Ismael Lugo, quién en contacto con su hermano y portero del Unión José Luis Lugo, quién también hacia la función de entrenador de las reservas.

Al respecto recuerda, “no fue un buen torneo y el equipo desciende a la 2a división, eso me hizo tomar la decisión de seguir estudiando, sin embargo, en unas vacaciones fui invitado a probar suerte en el Salamanca, recuerdo haber dicho que no porque perdería un semestre de mi carrera por ir a prueba, sin embargo, de inmediato me ofrecieron entrar directo con contrato, sin necesidad de ir a prueba y acepté; así inicie la temporada 82-83, estuve cuatro años hasta la 85-86, los primeros años dirigidos por el histórico Don Salvador Reyes (q.e.p.d), quién me debutó en Tepic Nayarit, me metió faltando 15 minutos, el partido iba tres a tres y tuve la suerte de anotar el gol de la victoria (zic)”.

El gol tuvo su origen alrededor del minuto 40 del segundo tiempo en un centro de Miguelito Menéndez, la prolonga de cabeza el Kamamoto Jiménez y más o menos por el punto penal la peina Luis Padrón, metiéndola al ángulo derecho del portero.

En cuanto a sus inicios como jugador profesional comenta, “mi inicio en el futbol profesional fue muy incierto y me hizo tener un retroceso importante en mi carrera deportiva por cuestiones de mi enfermedad del alcoholismo, fueron dos años en dónde Don Salvador me ayudó y aguantó en el equipo, después de ese tormentoso inicio y con ayuda de mi familia, amigos y sobre todo de los grupos de AA y la bendición de Dios, he logrado mantenerme en sobriedad hasta la fecha y -solo por hoy- a partir de febrero de 84, (ya con 37 años), se me hizo consolidarme en los Mapaches, compartiendo cancha con extraordinarios jugadores, que emitiré sus nombres para no dejar a alguno sin nombrar, varios de ellos iconos del Salamanca y eso es un orgullo para mí (zic)”.

Para el final de la temporada de la temporada 85-86, recibió el ofrecimiento del Santos Laguna, quién en contacto con la directiva del Salamanca fue vendido y en donde estuvo dos temporadas 86-87 y 87-88.

En ese sentido destaca, “en la primera temporada fuimos líderes generales, desgraciadamente por cosas del futbol, faltó la cereza en el pastel y subió el Correcaminos y en la 87-88 quedamos sublíderes generales y ascendió el equipo León”.

Posteriormente, en la temporada 88-89 fue vendido al equipo de Querétaro dirigido por el Profesor Héctor Eugui, “no hubo fortuna como equipo y se vendió la franquicia a los Venados del Yucatán, no quise irme para allá”.

Posteriormente regresa al Santos Laguna, ya en Primera División, pero al cuerpo Técnico como auxiliar Técnico, primero con el Prof. Carlos “la banana” Ortiz, seguido del Prof. Rubén Maturano, posteriormente el Hondureño “chelato” Uclés y finalmente “el ruso" Estrada.

A lo largo de su trayectoria deportiva jugó en la posición de defensa central y medio de contención; no obstante a ello, marco catorce goles, ocho con Salamanca, cuatro con Santos Laguna y dos con Querétaro.

Como jugador profesional se caracterizó por su entrega, buen juego aéreo, técnica y golpeo de balón.

Así también tuvo oportunidad de jugar muchos partidos contra equipos de primera, la mayoría amistosos, estando en Santos, jugó contra el América, León, Monterrey, Tigres y Potosino.

Además tuvo un juego contra el Peñarol de Uruguay que venía de gira después de ser campeón de la Copa Libertadores, “ellos empataron uno a uno con selección mexicana, luego nos visitaron en el Corona de Torreón, la gente pensaba que nos iban a golear y les ganamos tres a dos (zic)”.

Así también con Querétaro jugó un amistoso contra Toluca de Primera División, cuando estaba el Tuca Ferreti.

Con el Salamanca ganó el torneo PRODE, era un torneo entre equipos de segunda contra primera, “en El Molinito, recibimos la visita de equipos como Tigres y Pumas”.

Al término de la etapa que tuvo como jugador y auxiliar técnico, toma la decisión de iniciar otras actividades, ya no relacionadas con el fútbol.

“Una vez me dijeron que si no había sido una pérdida de tiempo haber entrenado tanto y no haber debutado en Primera División como jugador y dije que jamás!!!!, el ser futbolista me formó como persona, me dio madurez, entendí lo que es trabajar bajo presión y buscar resultados, me hizo ver lo importante que es buscar objetivos, que con entrenamiento diario se logran las cosas, las cualidades son importantes pero si se tiene perseverancia y disciplina logras lo que te propones en la vida; me di cuenta y me enseñó que el fútbol y la vida misma no es una carrera de 100 metros de velocidad, es un maratón de muchos días y solo el que tiene disciplina se mantiene y avanza; me enseñó que se le llama familia a gente desconocida, me enseñó a convivir con todo tipo de personas, las que tienen todo y las que no tienen nada, el fútbol me enseñó que puedes lograr tus sueños si tienes voluntad, me enseñó que hay revanchas, me enseñó que si entrenas juegas y que como juegas vives”.

Para terminar señala, “el futbol me enseñó a vivir la vida y lo más importante me dejó muchos amigos”.


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