/ domingo 25 de octubre de 2020

Don Jesús Muñoz Ledo Cabrera entrará al Salón de la Fama de la Federación Mexicana de Charrería

Ha sido un gran impulsor del deporte nacional en el estado de Guanajuato y en el país.

APASEO EL GRANDE, Gto.- Don Jesús Muñoz Ledo Cabrera, quien ha sido un gran impulsor del deporte nacional en el estado de Guanajuato y en el país, entrará este miércoles 28 de octubre al Salón de la Fama de la Federación Mexicana de Charrería en el palacio de la Charrería en la Ciudad de México, gracias a su trayectoria.

El apaseense ha trabajado toda su vida por conservar a toda costa la charrería y por contagiar esta pasión a las siguientes generaciones; su experiencia y dedicación lo han llevado a ocupar importantes cargos dentro de la Federación Mexicana de Charrería, tanto a nivel nacional como estatal, ser reconocido en múltiples ocasiones y en 1992, por iniciativa de Don Mario Vázquez Raña, fue nombrado miembro del Comité Olímpico Mexicano, del que actualmente es representante vitalicio.


Este miércoles 28 de octubre ingresará al Salón de la Fama de la Federación Mexicana de Charrería en el palacio de la Charrería en la Ciudad de México.


Una de las frases más queridas y mencionadas por don Jesús, es: “No es charro el que monta noche y día, sino aquel que teniendo el corazón de charro no ha montado todavía”.

CHARRO DESDE NIÑO

Don Jesús Muñoz Ledo Cabrera, charro, dirigente, juez y gran amigo, es todo un personaje de la charrería de Guanajuato y de México, nació en la ciudad de Apaseo el Grande, Guanajuato, el 22 de noviembre de 1929, hijo del señor don Carlos Muñoz Ledo Primo y la señora doña Rosalía Cabrera Velázquez, fue el quinto hijo de 8 hermanos.

Se casó con la señora Raquel Oliveros Jiménez (+) y fueron padres de 10 hijos: Jesús, Antonio, Ernesto, Gaspar, Guillermo, Raquel, Ana María, Cecilia, Rosalía y Juan Jaime.

Su amor a la charrería comenzó siendo muy niño cuando jineteaba y tumbaba becerras en un establo de vacas lecheras. Después jineteó en pleno cerro, en las prácticas que hacía el charro Luis Oliveros, al no haber aún un lienzo charro en su tierra natal.



Cuando rondaba los 30 años de edad, por allá de 1959, junto con un grupo de amigos, hicieron un lienzo de piedra para comenzar ahí todas las suertes charras con el equipo de Charros de Apaseo el Grande, siendo Campeones Nacionales en el Congreso Nacional Charro de 1967 en la ciudad de Tepic, Nayarit.

En su desempeño como charro activo practicó todas las suertes, y llegó a ser charro completo, aunque las que más realizaba eran la suerte de colas, terna y manganas a pie.

PRIMER LIENZO CHARRO

Para 1978, con el apoyo del entonces gobernador del estado, se edificó el primer lienzo “Charro Luis”, y ahí se realizó el Primer Campeonato Estatal siendo campeón el equipo de Apaseo. A partir de entonces, el equipo consiguió múltiples campeones estatales y regionales ya con sus hijos, Jesús, Antonio, Ernesto, Gaspar, Guillermo y Juan Jaime. En 1981, fueron Campeones Nacionales en Guadalajara, Jalisco.

Toda su vida la ha dedicado a la Charrería, ahora ya con la tercera generación de la familia. Fue campeón del prestigiado coleadero organizado por la Asociación Nacional de Charros en la Ciudad de México.

Fue fundador del Colegio de Jueces y desde el año 1970 fue Juez Nacional, calificando por primera vez en el Congreso Nacional Charro en Ciudad Juárez, Chihuahua, y fungió como tal hasta principios de los noventas.



Por sus conocimientos en la charrería y su reconocida honradez fue nombrado Juez Único en la Charreada de la Amistad en la Ciudad de Guadalajara, Jalisco.

En 1984 gracias al esfuerzo y compromiso con el deporte de la charrería Don Jesús Muñoz Ledo Cabrera fue pieza fundamental en el proceso de la unificación de la charrería.

En el año 1983, organizó el Congreso y Campeonato Nacional Charro siendo sede el Lienzo Charro Luis de Apaseo el Grande.

En 1984 fue designado miembro activo del Comité de Honor y Justicia de la Federación Mexicana de Charrería, cargo que desempeñó hasta 1996, que pasó a formar parte de la Confederación Nacional del Deporte.

Fue secretario de la Federación Mexicana de Charros en el periodo 1997 al 2000, Vocal y Presidente de la Unión de Asociaciones Charras del Estado de Guanajuato durante 25 años, ininterrumpidamente desde el año 1978 al año 2000.

LA GUADALUPANA”

En el año 1996 edificó su actual lienzo “La Guadalupana”, en aquel entonces único lienzo en el Estado de Guanajuato techado y con capacidad para más de cinco mil personas, y en el que ha organizado además de dos Congresos Nacionales en los años 1996 y 2006, múltiples Campeonatos Estatales, Torneos Charros de gran renombre y una infinidad de charreadas amistosas contando con la presencia de los mejores equipos charros de todo el país.

RECONOCIMIENTOS

En dos ocasiones recibió el reconocimiento y Presea de Oro que otorga el máximo organismo de la Charrería Federada.

Por su extensa trayectoria deportiva dentro de la charrería y por su impulso para la práctica de este Deporte en el Estado, recibió en 2002 la Condecoración Premio Estatal del Mérito Deportivo que otorga el Gobierno del Estado de Guanajuato.

En el año 2004, dentro del marco del Día Internacional del Turismo, recibió en San Miguel de Allende, Gto., el reconocimiento a su trayectoria estando presentes el entonces Presidente de la República Vicente Fox Quesada, y el gobernador de la entidad, Juan Carlos Romero Hicks.

Últimamente fue merecedor de un reconocimiento por parte de un grupo de amigos charros en la ciudad de San Luis de la Paz, Guanajuato y en el cual estuvo presente el exgobernador del estado, Miguel Márquez Márquez, quien textualmente dijo: “Gracias a sus aportaciones, el Deporte Nacional por excelencia que es la Charrería se ha preservado, por eso don Chucho es considerado un orgullo no solo para el estado, sino para el país, al mantener viva una tradición como esta que nos llena de identidad y que ahora trascendió a las siguientes generaciones”.

Amante de la charrería, el deporte nacional por excelencia, a don Jesús, le gusta subrayar que: “la soberanía de un país estriba en sus tradiciones, y un país sin tradiciones es como un árbol sin raíces y en nuestro México, la más auténtica y representativa, es la charrería”, por lo que toda su vida ha trabajado por conservarla a toda costa y por contagiar esta pasión a las siguientes generaciones, pues también le gusta parafrasear a don Delfín Sánchez Juárez cuando dice: “que no se acabe esa raza de los hombres de a caballo, o que muera yo primero y no me toque llorarlo…”.

Actualmente se goza de asistir a todas las charreadas a las que le es posible hacerlo, acompañando e impulsando a su equipo conformado ahora por sus nietos.


APASEO EL GRANDE, Gto.- Don Jesús Muñoz Ledo Cabrera, quien ha sido un gran impulsor del deporte nacional en el estado de Guanajuato y en el país, entrará este miércoles 28 de octubre al Salón de la Fama de la Federación Mexicana de Charrería en el palacio de la Charrería en la Ciudad de México, gracias a su trayectoria.

El apaseense ha trabajado toda su vida por conservar a toda costa la charrería y por contagiar esta pasión a las siguientes generaciones; su experiencia y dedicación lo han llevado a ocupar importantes cargos dentro de la Federación Mexicana de Charrería, tanto a nivel nacional como estatal, ser reconocido en múltiples ocasiones y en 1992, por iniciativa de Don Mario Vázquez Raña, fue nombrado miembro del Comité Olímpico Mexicano, del que actualmente es representante vitalicio.


Este miércoles 28 de octubre ingresará al Salón de la Fama de la Federación Mexicana de Charrería en el palacio de la Charrería en la Ciudad de México.


Una de las frases más queridas y mencionadas por don Jesús, es: “No es charro el que monta noche y día, sino aquel que teniendo el corazón de charro no ha montado todavía”.

CHARRO DESDE NIÑO

Don Jesús Muñoz Ledo Cabrera, charro, dirigente, juez y gran amigo, es todo un personaje de la charrería de Guanajuato y de México, nació en la ciudad de Apaseo el Grande, Guanajuato, el 22 de noviembre de 1929, hijo del señor don Carlos Muñoz Ledo Primo y la señora doña Rosalía Cabrera Velázquez, fue el quinto hijo de 8 hermanos.

Se casó con la señora Raquel Oliveros Jiménez (+) y fueron padres de 10 hijos: Jesús, Antonio, Ernesto, Gaspar, Guillermo, Raquel, Ana María, Cecilia, Rosalía y Juan Jaime.

Su amor a la charrería comenzó siendo muy niño cuando jineteaba y tumbaba becerras en un establo de vacas lecheras. Después jineteó en pleno cerro, en las prácticas que hacía el charro Luis Oliveros, al no haber aún un lienzo charro en su tierra natal.



Cuando rondaba los 30 años de edad, por allá de 1959, junto con un grupo de amigos, hicieron un lienzo de piedra para comenzar ahí todas las suertes charras con el equipo de Charros de Apaseo el Grande, siendo Campeones Nacionales en el Congreso Nacional Charro de 1967 en la ciudad de Tepic, Nayarit.

En su desempeño como charro activo practicó todas las suertes, y llegó a ser charro completo, aunque las que más realizaba eran la suerte de colas, terna y manganas a pie.

PRIMER LIENZO CHARRO

Para 1978, con el apoyo del entonces gobernador del estado, se edificó el primer lienzo “Charro Luis”, y ahí se realizó el Primer Campeonato Estatal siendo campeón el equipo de Apaseo. A partir de entonces, el equipo consiguió múltiples campeones estatales y regionales ya con sus hijos, Jesús, Antonio, Ernesto, Gaspar, Guillermo y Juan Jaime. En 1981, fueron Campeones Nacionales en Guadalajara, Jalisco.

Toda su vida la ha dedicado a la Charrería, ahora ya con la tercera generación de la familia. Fue campeón del prestigiado coleadero organizado por la Asociación Nacional de Charros en la Ciudad de México.

Fue fundador del Colegio de Jueces y desde el año 1970 fue Juez Nacional, calificando por primera vez en el Congreso Nacional Charro en Ciudad Juárez, Chihuahua, y fungió como tal hasta principios de los noventas.



Por sus conocimientos en la charrería y su reconocida honradez fue nombrado Juez Único en la Charreada de la Amistad en la Ciudad de Guadalajara, Jalisco.

En 1984 gracias al esfuerzo y compromiso con el deporte de la charrería Don Jesús Muñoz Ledo Cabrera fue pieza fundamental en el proceso de la unificación de la charrería.

En el año 1983, organizó el Congreso y Campeonato Nacional Charro siendo sede el Lienzo Charro Luis de Apaseo el Grande.

En 1984 fue designado miembro activo del Comité de Honor y Justicia de la Federación Mexicana de Charrería, cargo que desempeñó hasta 1996, que pasó a formar parte de la Confederación Nacional del Deporte.

Fue secretario de la Federación Mexicana de Charros en el periodo 1997 al 2000, Vocal y Presidente de la Unión de Asociaciones Charras del Estado de Guanajuato durante 25 años, ininterrumpidamente desde el año 1978 al año 2000.

LA GUADALUPANA”

En el año 1996 edificó su actual lienzo “La Guadalupana”, en aquel entonces único lienzo en el Estado de Guanajuato techado y con capacidad para más de cinco mil personas, y en el que ha organizado además de dos Congresos Nacionales en los años 1996 y 2006, múltiples Campeonatos Estatales, Torneos Charros de gran renombre y una infinidad de charreadas amistosas contando con la presencia de los mejores equipos charros de todo el país.

RECONOCIMIENTOS

En dos ocasiones recibió el reconocimiento y Presea de Oro que otorga el máximo organismo de la Charrería Federada.

Por su extensa trayectoria deportiva dentro de la charrería y por su impulso para la práctica de este Deporte en el Estado, recibió en 2002 la Condecoración Premio Estatal del Mérito Deportivo que otorga el Gobierno del Estado de Guanajuato.

En el año 2004, dentro del marco del Día Internacional del Turismo, recibió en San Miguel de Allende, Gto., el reconocimiento a su trayectoria estando presentes el entonces Presidente de la República Vicente Fox Quesada, y el gobernador de la entidad, Juan Carlos Romero Hicks.

Últimamente fue merecedor de un reconocimiento por parte de un grupo de amigos charros en la ciudad de San Luis de la Paz, Guanajuato y en el cual estuvo presente el exgobernador del estado, Miguel Márquez Márquez, quien textualmente dijo: “Gracias a sus aportaciones, el Deporte Nacional por excelencia que es la Charrería se ha preservado, por eso don Chucho es considerado un orgullo no solo para el estado, sino para el país, al mantener viva una tradición como esta que nos llena de identidad y que ahora trascendió a las siguientes generaciones”.

Amante de la charrería, el deporte nacional por excelencia, a don Jesús, le gusta subrayar que: “la soberanía de un país estriba en sus tradiciones, y un país sin tradiciones es como un árbol sin raíces y en nuestro México, la más auténtica y representativa, es la charrería”, por lo que toda su vida ha trabajado por conservarla a toda costa y por contagiar esta pasión a las siguientes generaciones, pues también le gusta parafrasear a don Delfín Sánchez Juárez cuando dice: “que no se acabe esa raza de los hombres de a caballo, o que muera yo primero y no me toque llorarlo…”.

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