/ miércoles 18 de septiembre de 2019

V I C I S I T U D E S

CALIDAD Y EQUIDAD IGUAL A HUMANIDAD

Por: Armando Origel

Una de las grandes preocupaciones que tenemos la mayoría de los padres de familia, es saber cómo vamos a educar a nuestros hijos, y qué vamos a hacer para darles una buena educación.

Recuerdo que cuando nació mi hija mayor, Tita, estando ella en el cunero y yo fuera observándola, se acercó mi papá y me dijo que qué tenía, que me relajara, que mi hija y mi esposa estaban bien, que sonriera un poco, a lo que le contesté que me estaba preguntando en ese momento muchas cosas, pero la que más me inquietaba era cómo la iba a educar, qué formación le iba a dar, a ofrecer, para que fuera una persona de bien. Él me dijo que ya habría tiempo para eso, pero que de momento disfrutara el nacimiento de mi primogénita.

Mis primeros años de formación personal fueron en escuelas católicas. En Romita, con unas religiosas que no recuerdo el nombre de su congregación: Mi primaria la cursé en Salamanca con las Madres Agustinas, y creo que en ambas están las raíces de mis primeros pasos escolares, de la base y cimentación de lo que he sido con el correr de los años, que a Dios gracias, ya son muchos.

Mis hijos realizaron sus estudios primarios en escuela de gobierno, pero su secundaria y preparatoria la cursaron con los Hermanos Maristas en el Colegio Pedro Martínez Vázquez, porque en dicha institución se complementa la educación y formación que uno les da en casa, fortaleciendo los valores, los principios religiosos, los buenos hábitos y el espíritu de servicio y solidaridad hacia los demás, claves ayer, hoy y siempre, cuando se quiere seguir el ejemplo de Jesús, al estilo de María, que en verdad no es nada fácil, porque hay que guardar congruencia y coherencia entre lo que se dice y se hace.

Lo que más ha preocupado, ayer y hoy, y espero que lo sea siempre, a los papás y mamás, es que sus hijos tengan una educación de calidad, pero donde los educadores también tengan esa formación académica, humana y evangelizadora de calidad, porque se tienen que ir buscando siempre, y paso a paso, que la mentalidad vaya cambiando para tener elementos, bases y directrices más sencillas para aplicar de forma cotidiana, el ser cristianos.

Las escuelas religiosas, las maristas y todas ellas, buscan y trabajan para que sus obras y actividades sean siempre evangelizadoras, donde se puedan entremezclar la fe y la cultura. En ellas siempre se ha querido, y se ha hecho, el educar para la vida, teniendo bien clatros nuestros objetivos, nuestras metas.

En las escuelas religiosas, católicas, no puede haber calidad si no existe la equidad, y eso lo vemos en el diario vivir. Antes se tenían escuelas para hombres y otras para puras mujeres. Ya tenemos mucho tiempo, gracias a Dios, que las cosas cambiaron, siendo integrados hombre y mujeres en sus mismos espacios educativos y formadores.

Cuando existe la calidad y la equidad, tenemos como producto, pienso yo, escuelas más humanas y solidaria. BENDICIONES. Armando Hernández Origel.

CALIDAD Y EQUIDAD IGUAL A HUMANIDAD

Por: Armando Origel

Una de las grandes preocupaciones que tenemos la mayoría de los padres de familia, es saber cómo vamos a educar a nuestros hijos, y qué vamos a hacer para darles una buena educación.

Recuerdo que cuando nació mi hija mayor, Tita, estando ella en el cunero y yo fuera observándola, se acercó mi papá y me dijo que qué tenía, que me relajara, que mi hija y mi esposa estaban bien, que sonriera un poco, a lo que le contesté que me estaba preguntando en ese momento muchas cosas, pero la que más me inquietaba era cómo la iba a educar, qué formación le iba a dar, a ofrecer, para que fuera una persona de bien. Él me dijo que ya habría tiempo para eso, pero que de momento disfrutara el nacimiento de mi primogénita.

Mis primeros años de formación personal fueron en escuelas católicas. En Romita, con unas religiosas que no recuerdo el nombre de su congregación: Mi primaria la cursé en Salamanca con las Madres Agustinas, y creo que en ambas están las raíces de mis primeros pasos escolares, de la base y cimentación de lo que he sido con el correr de los años, que a Dios gracias, ya son muchos.

Mis hijos realizaron sus estudios primarios en escuela de gobierno, pero su secundaria y preparatoria la cursaron con los Hermanos Maristas en el Colegio Pedro Martínez Vázquez, porque en dicha institución se complementa la educación y formación que uno les da en casa, fortaleciendo los valores, los principios religiosos, los buenos hábitos y el espíritu de servicio y solidaridad hacia los demás, claves ayer, hoy y siempre, cuando se quiere seguir el ejemplo de Jesús, al estilo de María, que en verdad no es nada fácil, porque hay que guardar congruencia y coherencia entre lo que se dice y se hace.

Lo que más ha preocupado, ayer y hoy, y espero que lo sea siempre, a los papás y mamás, es que sus hijos tengan una educación de calidad, pero donde los educadores también tengan esa formación académica, humana y evangelizadora de calidad, porque se tienen que ir buscando siempre, y paso a paso, que la mentalidad vaya cambiando para tener elementos, bases y directrices más sencillas para aplicar de forma cotidiana, el ser cristianos.

Las escuelas religiosas, las maristas y todas ellas, buscan y trabajan para que sus obras y actividades sean siempre evangelizadoras, donde se puedan entremezclar la fe y la cultura. En ellas siempre se ha querido, y se ha hecho, el educar para la vida, teniendo bien clatros nuestros objetivos, nuestras metas.

En las escuelas religiosas, católicas, no puede haber calidad si no existe la equidad, y eso lo vemos en el diario vivir. Antes se tenían escuelas para hombres y otras para puras mujeres. Ya tenemos mucho tiempo, gracias a Dios, que las cosas cambiaron, siendo integrados hombre y mujeres en sus mismos espacios educativos y formadores.

Cuando existe la calidad y la equidad, tenemos como producto, pienso yo, escuelas más humanas y solidaria. BENDICIONES. Armando Hernández Origel.