/ miércoles 17 de julio de 2019

V I C I S I T U D E S

PROYECTO EDUCATIVO: EVALUAR PARA PLANIFICAR

Por: Armando Hernández Origel


Estamos cerrando el curso escolar 2018-2019 y seguramente la gran mayoría de los docentes ya estén disfrutando de algunos días de descanso, para olvidarse de toda actividad laboral y dedicar momentos para estar con la familia, para estar consigo mismo, tratando de ir poco a poco recargando la pila que los moverá nuevamente cuando regresen a clase.

Es probable que, al igual, la mayoría de las escuelas, aunque en este rubro si se necesitan que sean todas, hayan dedicado algunos días para evaluar su proyecto educativo, pues es éste el que rige los destinos de los avances académicos y de formación, no sólo de los alumnos, sino de toda una comunidad educativa.

Algunas instituciones, sobre todo las particulares, visualizan su proyecto educativo del siguiente año escolar, aún antes de irse a descansar, y creo, en lo particular, que es un acierto el hacerlo porque tienen fresco los resultados de la evaluación del curso que están cerrando, para dar continuidad a aquello que se debe mejorar, y que dadas las circunstancias que se presentaron, no se pudieron concretizar.

Tal vez en estas reuniones de evaluación se haya comenzado a diseñar el anteproyecto educativo del 2019-2020, pero nunca se debe perder de vista que, con dicho anteproyecto, ya está todo hecho, porque debemos tomar en cuenta que nuestro proyecto educativo se construirá día a día, para ir fortaleciendo todas las áreas de oportunidad, que se le vayan presentando a cada institución

Aquí quiero que consideremos que el proyecto educativo no deja de ser un proceso sistemático, y, como todo proceso, es que hay que ir caminando paso a paso para lograr lo que nos hemos propuesto.

El proyecto educativo lo generamos todos, o debemos generarlo todos, no sólo el cuerpo docente, que es ahí donde la mayoría de las instituciones cometen el error, porque se olvidan del resto de los integrantes de la comunidad, como lo son los papás, los empleados administrativos y de mantenimiento, los propios alumnos, aunque se tarde uno más en estructurarlo, pero bien que salimos ganando, porque todos somos importantes dentro de una comunidad educativa. Me gustaría destacar que EL PROYECTO EDUCATIVO ES DE TODOS Y QUE TODOS SOMOS EL PROPIO PROYECTO EDUCATIVO.

Al final del curso escolar se tuvieron que ubicar tres esferas de acción para hacerlo realmente significativo. Primero nos tocaría EVALUAR como tal el proyecto, porque esto nos permite reajustar las acciones y actividades que emprendimos pero que debemos mejorar para el curso que se avecina.

Lo segundo sería RESITUAR nuestro contexto, situando una vez más aquello que no nos permitió avanzar como hubiésemos querido, para, de ese modo, volverlo a replantear para ver cómo lo corregimos.

Y lo tercero sería el RECREAR, o mejor dicho RE-CREAR, volviendo a renovar las cosas con un tono diferente para hacerlo más práctico, atractivo y motivador que el anterior. Habrá que ver dos escenarios, uno como espacio temporal que nos sitúa en los tiempos a lograrlo y la otra ante una serie de situaciones y circunstancias que se nos pueden ir presentando en el camino.

¿Cómo podemos aterrizar un proyecto educativo? Lo más sano, práctico y objetivo es hacerlo a través de la propia planeación, no tanto de actividades aisladas y atemporales, sino por medio de acciones cotidianas que deben irse trabajando día tras día.

Cuando planificamos para iniciar un nuevo curso escolar, debemos tomar en cuenta que lo estamos haciendo para transformar aquello que debemos mejorar, para no quedarnos estancados, y ver en realidad las cosas tangibles y realizables, que no sólo se queden en los sueños o lo que es peor en papeles escritos que se ven muy bonitos, pero que no benefician a nadie.

Concluyo que todo proyecto educativo debe responder a las necesidades de los nuevos destinatarios, tanto para los que ya están dentro de la institución, porque han crecido y madurado, así como para aquellos que recién se integran a la comunidad.

Mis estimados lectores, el Señor les bendiga y les dé su paz. El Maestro de la Seguridad.

PROYECTO EDUCATIVO: EVALUAR PARA PLANIFICAR

Por: Armando Hernández Origel


Estamos cerrando el curso escolar 2018-2019 y seguramente la gran mayoría de los docentes ya estén disfrutando de algunos días de descanso, para olvidarse de toda actividad laboral y dedicar momentos para estar con la familia, para estar consigo mismo, tratando de ir poco a poco recargando la pila que los moverá nuevamente cuando regresen a clase.

Es probable que, al igual, la mayoría de las escuelas, aunque en este rubro si se necesitan que sean todas, hayan dedicado algunos días para evaluar su proyecto educativo, pues es éste el que rige los destinos de los avances académicos y de formación, no sólo de los alumnos, sino de toda una comunidad educativa.

Algunas instituciones, sobre todo las particulares, visualizan su proyecto educativo del siguiente año escolar, aún antes de irse a descansar, y creo, en lo particular, que es un acierto el hacerlo porque tienen fresco los resultados de la evaluación del curso que están cerrando, para dar continuidad a aquello que se debe mejorar, y que dadas las circunstancias que se presentaron, no se pudieron concretizar.

Tal vez en estas reuniones de evaluación se haya comenzado a diseñar el anteproyecto educativo del 2019-2020, pero nunca se debe perder de vista que, con dicho anteproyecto, ya está todo hecho, porque debemos tomar en cuenta que nuestro proyecto educativo se construirá día a día, para ir fortaleciendo todas las áreas de oportunidad, que se le vayan presentando a cada institución

Aquí quiero que consideremos que el proyecto educativo no deja de ser un proceso sistemático, y, como todo proceso, es que hay que ir caminando paso a paso para lograr lo que nos hemos propuesto.

El proyecto educativo lo generamos todos, o debemos generarlo todos, no sólo el cuerpo docente, que es ahí donde la mayoría de las instituciones cometen el error, porque se olvidan del resto de los integrantes de la comunidad, como lo son los papás, los empleados administrativos y de mantenimiento, los propios alumnos, aunque se tarde uno más en estructurarlo, pero bien que salimos ganando, porque todos somos importantes dentro de una comunidad educativa. Me gustaría destacar que EL PROYECTO EDUCATIVO ES DE TODOS Y QUE TODOS SOMOS EL PROPIO PROYECTO EDUCATIVO.

Al final del curso escolar se tuvieron que ubicar tres esferas de acción para hacerlo realmente significativo. Primero nos tocaría EVALUAR como tal el proyecto, porque esto nos permite reajustar las acciones y actividades que emprendimos pero que debemos mejorar para el curso que se avecina.

Lo segundo sería RESITUAR nuestro contexto, situando una vez más aquello que no nos permitió avanzar como hubiésemos querido, para, de ese modo, volverlo a replantear para ver cómo lo corregimos.

Y lo tercero sería el RECREAR, o mejor dicho RE-CREAR, volviendo a renovar las cosas con un tono diferente para hacerlo más práctico, atractivo y motivador que el anterior. Habrá que ver dos escenarios, uno como espacio temporal que nos sitúa en los tiempos a lograrlo y la otra ante una serie de situaciones y circunstancias que se nos pueden ir presentando en el camino.

¿Cómo podemos aterrizar un proyecto educativo? Lo más sano, práctico y objetivo es hacerlo a través de la propia planeación, no tanto de actividades aisladas y atemporales, sino por medio de acciones cotidianas que deben irse trabajando día tras día.

Cuando planificamos para iniciar un nuevo curso escolar, debemos tomar en cuenta que lo estamos haciendo para transformar aquello que debemos mejorar, para no quedarnos estancados, y ver en realidad las cosas tangibles y realizables, que no sólo se queden en los sueños o lo que es peor en papeles escritos que se ven muy bonitos, pero que no benefician a nadie.

Concluyo que todo proyecto educativo debe responder a las necesidades de los nuevos destinatarios, tanto para los que ya están dentro de la institución, porque han crecido y madurado, así como para aquellos que recién se integran a la comunidad.

Mis estimados lectores, el Señor les bendiga y les dé su paz. El Maestro de la Seguridad.