/ viernes 6 de septiembre de 2019

¿Realmente el dinero es el problema?

M.A Mariana Pérez Fernández

Consultora en Desarrollo Administrativo


Es común hallar micro, pequeñas y medianas empresas que cuando presentan problemas lo atribuyen a la falta de recursos monetarios: “si tuviera dinero podría producir más…”, “si tuviera podría invertir en la calidad de mi producto…”, “si tuviera más podría distribuir mejor”. La realidad es que pocas veces requieren efectivamente dinero.

Me explicaré: La UNAM en un estudio de 2014 determinó que 37 millones de jóvenes en nuestro país carecían de cultura financiera. El mexicano considera las tarjetas de crédito son extensiones de su sueldo, es decir, adicional a lo que ganan y no que son parte del mismo. La Bolsa Mexicana de Valores en su estudio 'La importancia de la educación financiera en los países emergentes' (2019) estima que solo 1 de cada 4 mexicanos tiene control sobre sus gastos y que el 30% de los mexicanos no usa ningún producto financiero como nómina, cuenta de ahorro, inversiones, préstamos, seguros, etc. Y cuando adquieren algún instrumento de financiamiento por primera vez resulta complicado manejarlos correctamente, terminando sobrepasados por la deuda, llegando a altos niveles de estrés cuando intervienen los despachos de cobranza.

Ahora, llevando esto a las empresas, veo continuamente que desconocen sus ingresos y egresos, carecen de registros sobre sus deudas y ya no digamos falta la clasificación de acuerdo al periodo (corto o largo plazo), ignoran el valor de sus activos, desconocen la necesidad de generar respaldos para situaciones de contingencia y todo esto junto deriva en problemas graves que ponen en peligro la existencia de la organización. Sin embargo, no se resuelve con dinero sino con una mayor cultura financiera y una mejor administración de sus recursos. ¿Qué pasa si una empresa desordenada recibe dinero? Se multiplican sus problemas. En cambio, si los recibe una organización con una buena estructura administrativa, tiene muchas posibilidades de crecimiento.



mariana.pefer@gmail.com

M.A Mariana Pérez Fernández

Consultora en Desarrollo Administrativo


Es común hallar micro, pequeñas y medianas empresas que cuando presentan problemas lo atribuyen a la falta de recursos monetarios: “si tuviera dinero podría producir más…”, “si tuviera podría invertir en la calidad de mi producto…”, “si tuviera más podría distribuir mejor”. La realidad es que pocas veces requieren efectivamente dinero.

Me explicaré: La UNAM en un estudio de 2014 determinó que 37 millones de jóvenes en nuestro país carecían de cultura financiera. El mexicano considera las tarjetas de crédito son extensiones de su sueldo, es decir, adicional a lo que ganan y no que son parte del mismo. La Bolsa Mexicana de Valores en su estudio 'La importancia de la educación financiera en los países emergentes' (2019) estima que solo 1 de cada 4 mexicanos tiene control sobre sus gastos y que el 30% de los mexicanos no usa ningún producto financiero como nómina, cuenta de ahorro, inversiones, préstamos, seguros, etc. Y cuando adquieren algún instrumento de financiamiento por primera vez resulta complicado manejarlos correctamente, terminando sobrepasados por la deuda, llegando a altos niveles de estrés cuando intervienen los despachos de cobranza.

Ahora, llevando esto a las empresas, veo continuamente que desconocen sus ingresos y egresos, carecen de registros sobre sus deudas y ya no digamos falta la clasificación de acuerdo al periodo (corto o largo plazo), ignoran el valor de sus activos, desconocen la necesidad de generar respaldos para situaciones de contingencia y todo esto junto deriva en problemas graves que ponen en peligro la existencia de la organización. Sin embargo, no se resuelve con dinero sino con una mayor cultura financiera y una mejor administración de sus recursos. ¿Qué pasa si una empresa desordenada recibe dinero? Se multiplican sus problemas. En cambio, si los recibe una organización con una buena estructura administrativa, tiene muchas posibilidades de crecimiento.



mariana.pefer@gmail.com