/ sábado 25 de junio de 2022

¿Gobiernos fallidos?

“Las cosas van mal, no hay duda”, comenta Mariana Frenk en un brevísimo relato donde nos ilustra de la importancia de tener un enemigo, “entre más abstracto mejor”, apunta. Los enemigos “nos ahorran el trabajo de pensar”, y aquí agregaría yo, de hacernos una mediana autocrítica; preguntarnos cuál es nuestra responsabilidad en la situación actual. El enemigo funge como un excelente chivo expiatorio: “no necesitamos devanarnos los sesos para averiguar por qué van tan mal. Ahí está el buen enemigo que con angelical paciencia carga con todas las culpas. En comparación con él, el papel de los amigos es más bien pobre.”

Si no está claro cómo puede funcionar este enemigo, lo invitaría a revisar los titulares de los diarios regionales de la semana pasada, en particular las declaraciones del expresidente Vicente Fox Quesada. Bueno, antes debo hacer la salvedad de que, quizás por senilidad o por los efectos acumulativos de la mota (cuando la produces alguien tiene que calarla, ¿no?), la abstracción no opera en este personaje como en el común de los mortales: su enemigo tiene una forma demasiado concreta y nombre propio, Andrés Manuel López Obrador. Mientras este último personaje aplica el concepto del enemigo como lo manda el manual, ya sabemos: los conservadores, la prensa neoliberal, todo lo que no sea pueblo, etc. ¿Ven cómo funciona de bien el asunto?

Pero no para sólo allí. Fox, por ejemplo, dijo esta semana que en Guanajuato los extorsionadores cobran hasta 100.000 pesos al mes por negocio. Y culpa de ello al gobierno federal, cuando es un delito tipificado como grave en el Código Penal de Guanajuato (capítulo VII artículos 179-e y 179-f., si desea consultarlos), es decir, una lacra que debería ser combatida a través de las instancias estatales y municipales. Hablaríamos entonces de un gobierno fallido o de una cadena de gobiernos que inicia en nuestras ciudades y estados.

En otra entrevista de esta misma semana (no entiendo porqué tanto despliegue), Fox afirma categórico que el ejército no hace nada para combatir al crimen, y habría que preguntar, ¿quién dio inicio al desmonte de las instituciones civiles de seguridad en México? ¿Bajo el gobierno de quién, Genaro García Luna allanó el camino desde la Agencia Federal de Investigación a la Secretaría de Seguridad Pública? Y bueno, ya sabemos qué respuesta recibiríamos del expresidente: ¿Y yo por qué?

Dejemos a los enemigos abstractos o tabasqueños a un lado y preguntémonos por qué en Guanajuato con una inversión anual en Fiscalía y Secretaría de Seguridad Pública de 9.757 millones de pesos (casi 500 millones de dólares al año) tenemos los niveles de inseguridad y miedo que tenemos. ¿Es en realidad falta de recursos? ¿Es culpa del enemigo invisible o inefable? El presupuesto 2022 para todo el municipio de León, la ciudad más poblada de nuestro estado, es de 6.573 millones, 48% menos de lo que se invierte en “seguridad”.

La autocrítica debería llevarnos a preguntar si se trata sólo de un asunto de recursos o más bien de voluntades, y de autoridades que antes de atender lo que les corresponde, viven buscando enemigos abstractos o morenos.

Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com

“Las cosas van mal, no hay duda”, comenta Mariana Frenk en un brevísimo relato donde nos ilustra de la importancia de tener un enemigo, “entre más abstracto mejor”, apunta. Los enemigos “nos ahorran el trabajo de pensar”, y aquí agregaría yo, de hacernos una mediana autocrítica; preguntarnos cuál es nuestra responsabilidad en la situación actual. El enemigo funge como un excelente chivo expiatorio: “no necesitamos devanarnos los sesos para averiguar por qué van tan mal. Ahí está el buen enemigo que con angelical paciencia carga con todas las culpas. En comparación con él, el papel de los amigos es más bien pobre.”

Si no está claro cómo puede funcionar este enemigo, lo invitaría a revisar los titulares de los diarios regionales de la semana pasada, en particular las declaraciones del expresidente Vicente Fox Quesada. Bueno, antes debo hacer la salvedad de que, quizás por senilidad o por los efectos acumulativos de la mota (cuando la produces alguien tiene que calarla, ¿no?), la abstracción no opera en este personaje como en el común de los mortales: su enemigo tiene una forma demasiado concreta y nombre propio, Andrés Manuel López Obrador. Mientras este último personaje aplica el concepto del enemigo como lo manda el manual, ya sabemos: los conservadores, la prensa neoliberal, todo lo que no sea pueblo, etc. ¿Ven cómo funciona de bien el asunto?

Pero no para sólo allí. Fox, por ejemplo, dijo esta semana que en Guanajuato los extorsionadores cobran hasta 100.000 pesos al mes por negocio. Y culpa de ello al gobierno federal, cuando es un delito tipificado como grave en el Código Penal de Guanajuato (capítulo VII artículos 179-e y 179-f., si desea consultarlos), es decir, una lacra que debería ser combatida a través de las instancias estatales y municipales. Hablaríamos entonces de un gobierno fallido o de una cadena de gobiernos que inicia en nuestras ciudades y estados.

En otra entrevista de esta misma semana (no entiendo porqué tanto despliegue), Fox afirma categórico que el ejército no hace nada para combatir al crimen, y habría que preguntar, ¿quién dio inicio al desmonte de las instituciones civiles de seguridad en México? ¿Bajo el gobierno de quién, Genaro García Luna allanó el camino desde la Agencia Federal de Investigación a la Secretaría de Seguridad Pública? Y bueno, ya sabemos qué respuesta recibiríamos del expresidente: ¿Y yo por qué?

Dejemos a los enemigos abstractos o tabasqueños a un lado y preguntémonos por qué en Guanajuato con una inversión anual en Fiscalía y Secretaría de Seguridad Pública de 9.757 millones de pesos (casi 500 millones de dólares al año) tenemos los niveles de inseguridad y miedo que tenemos. ¿Es en realidad falta de recursos? ¿Es culpa del enemigo invisible o inefable? El presupuesto 2022 para todo el municipio de León, la ciudad más poblada de nuestro estado, es de 6.573 millones, 48% menos de lo que se invierte en “seguridad”.

La autocrítica debería llevarnos a preguntar si se trata sólo de un asunto de recursos o más bien de voluntades, y de autoridades que antes de atender lo que les corresponde, viven buscando enemigos abstractos o morenos.

Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com

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