/ domingo 14 de noviembre de 2021

Fotos en sepia

Muchas de las estadísticas que emiten los organismos públicos, por lo general, son como las fotografías que solíamos tomar con las cámaras analógicas que usaban rollos de emulsión de plata. Mientras se tabulan y publican, el momento ya ha quedado atrás en la memoria. Sin embargo y al contrario de lo que dicen aquellos que esgrimen “otros datos”, son una gran herramienta para dimensionar los hechos sociales y económicos en momentos específicos. Las herramientas digitales han empujado esos resultados, al igual que con las cámaras fotográficas, a publicaciones diarias que nos permiten llevar un seguimiento mucho más detallado. Uno de los mejores ejemplos lo vivimos durante este último año y medio con la publicación de estadísticas sanitarias alrededor del COVID-19, que permitían que cualquier hijo de vecino con acceso a internet estuviese al tanto día a día sobre la evolución de la enfermedad en los diversos rincones del globo. El mapa no es el territorio, pero sí una guía racional de cómo se comporta nuestro entorno.

En esta ocasión volveré sobre un índice de Estado de derecho, comentado en varias ocasiones en este espacio (ver columna Estado de derecho en Guanajuato, contrastes), que publica el Proyecto de Justicia Mundial, WJP, por sus siglas en inglés. Un índice que se basa en entrevistas realizadas a muy diversos actores sociales, para México se contó con experiencias de más de 25,000 personas en todo el país, más de 2,300 especialistas en justicia civil, justicia penal, justicia laboral y salud pública (a quienes se entrevistó entre julio y octubre de 2020). El ejercicio se realiza año con año desde hace un lustro y permite observar los avances o retrocesos en ocho áreas que enmarcan el concepto de Estado de Derecho: Límites al poder gubernamental, Ausencia de corrupción, Gobierno abierto, Derechos fundamentales, Orden y seguridad, Cumplimiento regulatorio, Justicia civil, y Justicia penal.

En general, la fotografía del año pasado no es muy grata y el WJP muestra preocupación por un retroceso general en América Latina y el Caribe, con fuertes retrocesos en grandes países Brasil, Argentina, Colombia y México. En particular, nuestro país muestra un retroceso de varias décimas en cuestión de un par de años, con una consecuente caída en el ranking mundial: ahora ocupamos el lugar 113 entre 139. Y mientras el total del país se ha deteriorado, los índices del estado de Guanajuato han sufrido una leve mejoría: antes se hallaba por debajo del promedio, ahora con varios claroscuros lo ha superado ligeramente; mientras es puntero en contrapesos del poder judicial al poder gubernamental (0.62), se encuentra a la zaga, junto con el Estado de México, en orden y seguridad (0.22), donde el mejor resultado posible es 1. Hay que recalcar que se trata de un índice formado por percepciones, sin embargo, es una muy buena guía para evaluar tanto los puntos débiles como las fortalezas y eficacia de las diferentes instancias de gobierno. Podrán denostarse la organización que realiza el trabajo, pero no pueden soslayarse los resultados y las carencias que señala.

Por otra parte, esta semana el INEGI publicó el estudio Cuantificando a la clase media en México, un ejercicio realizado desde el 2010, que muestra el deterioro sufrido por las economías domésticas durante la pandemia, pues los datos fueron recolectados el año pasado: hubo una disminución en términos absolutos de las personas pertenecientes a las clases altas y medias, con el consiguiente engrosamiento de los estratos inferiores. Entre 2018 y 2020, la clase media perdió casi seis millones de personas; la alta más de 800.000; y la baja creció en más de nueve millones.

A pesar de la tan cacareada grandeza económica de nuestro estado, la proporción de pobres aumentó, no sólo casi equivale a 2/3 de la población, se mantiene muy por debajo de las cifras nacionales.


Hogares por estrato 2020

Guanajuato

Nacional

Dif

Alto

1.2%

0%

Medio

35.3%

-19%

Bajo

63.4%

10%





Fuente: INEGI. Cuantificando a la clase media en México

Si el estudio se mantiene en años ulteriores, podremos observar si existe una recuperación en estos indicadores, y ponderar la transitoriedad del daño económico sufrido por la pandemia. En caso de existir mejoras, podremos preguntarnos si el descalabro se debe sólo a cuestiones coyunturales o a algún tipo de cambio estructural. Por lo pronto, seguramente seguirán siendo objeto de especulaciones, pues la foto tiende más al tono sepia que a la policromía que a todos nos gustaría ver.


Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com


Muchas de las estadísticas que emiten los organismos públicos, por lo general, son como las fotografías que solíamos tomar con las cámaras analógicas que usaban rollos de emulsión de plata. Mientras se tabulan y publican, el momento ya ha quedado atrás en la memoria. Sin embargo y al contrario de lo que dicen aquellos que esgrimen “otros datos”, son una gran herramienta para dimensionar los hechos sociales y económicos en momentos específicos. Las herramientas digitales han empujado esos resultados, al igual que con las cámaras fotográficas, a publicaciones diarias que nos permiten llevar un seguimiento mucho más detallado. Uno de los mejores ejemplos lo vivimos durante este último año y medio con la publicación de estadísticas sanitarias alrededor del COVID-19, que permitían que cualquier hijo de vecino con acceso a internet estuviese al tanto día a día sobre la evolución de la enfermedad en los diversos rincones del globo. El mapa no es el territorio, pero sí una guía racional de cómo se comporta nuestro entorno.

En esta ocasión volveré sobre un índice de Estado de derecho, comentado en varias ocasiones en este espacio (ver columna Estado de derecho en Guanajuato, contrastes), que publica el Proyecto de Justicia Mundial, WJP, por sus siglas en inglés. Un índice que se basa en entrevistas realizadas a muy diversos actores sociales, para México se contó con experiencias de más de 25,000 personas en todo el país, más de 2,300 especialistas en justicia civil, justicia penal, justicia laboral y salud pública (a quienes se entrevistó entre julio y octubre de 2020). El ejercicio se realiza año con año desde hace un lustro y permite observar los avances o retrocesos en ocho áreas que enmarcan el concepto de Estado de Derecho: Límites al poder gubernamental, Ausencia de corrupción, Gobierno abierto, Derechos fundamentales, Orden y seguridad, Cumplimiento regulatorio, Justicia civil, y Justicia penal.

En general, la fotografía del año pasado no es muy grata y el WJP muestra preocupación por un retroceso general en América Latina y el Caribe, con fuertes retrocesos en grandes países Brasil, Argentina, Colombia y México. En particular, nuestro país muestra un retroceso de varias décimas en cuestión de un par de años, con una consecuente caída en el ranking mundial: ahora ocupamos el lugar 113 entre 139. Y mientras el total del país se ha deteriorado, los índices del estado de Guanajuato han sufrido una leve mejoría: antes se hallaba por debajo del promedio, ahora con varios claroscuros lo ha superado ligeramente; mientras es puntero en contrapesos del poder judicial al poder gubernamental (0.62), se encuentra a la zaga, junto con el Estado de México, en orden y seguridad (0.22), donde el mejor resultado posible es 1. Hay que recalcar que se trata de un índice formado por percepciones, sin embargo, es una muy buena guía para evaluar tanto los puntos débiles como las fortalezas y eficacia de las diferentes instancias de gobierno. Podrán denostarse la organización que realiza el trabajo, pero no pueden soslayarse los resultados y las carencias que señala.

Por otra parte, esta semana el INEGI publicó el estudio Cuantificando a la clase media en México, un ejercicio realizado desde el 2010, que muestra el deterioro sufrido por las economías domésticas durante la pandemia, pues los datos fueron recolectados el año pasado: hubo una disminución en términos absolutos de las personas pertenecientes a las clases altas y medias, con el consiguiente engrosamiento de los estratos inferiores. Entre 2018 y 2020, la clase media perdió casi seis millones de personas; la alta más de 800.000; y la baja creció en más de nueve millones.

A pesar de la tan cacareada grandeza económica de nuestro estado, la proporción de pobres aumentó, no sólo casi equivale a 2/3 de la población, se mantiene muy por debajo de las cifras nacionales.


Hogares por estrato 2020

Guanajuato

Nacional

Dif

Alto

1.2%

0%

Medio

35.3%

-19%

Bajo

63.4%

10%





Fuente: INEGI. Cuantificando a la clase media en México

Si el estudio se mantiene en años ulteriores, podremos observar si existe una recuperación en estos indicadores, y ponderar la transitoriedad del daño económico sufrido por la pandemia. En caso de existir mejoras, podremos preguntarnos si el descalabro se debe sólo a cuestiones coyunturales o a algún tipo de cambio estructural. Por lo pronto, seguramente seguirán siendo objeto de especulaciones, pues la foto tiende más al tono sepia que a la policromía que a todos nos gustaría ver.


Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com


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