/ sábado 7 de marzo de 2020

Estar listos para enfrentar el COVID-19

Según la Organización Mundial de la Salud, lo que llamamos coronavirus son una extensa familia de virus que generan enfermedades respiratorias en humanos y en animales, que abarcan desde un resfriado común y hasta enfermedades como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS que de 2012 a la fecha tiene el 36% de letalidad), el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS que en 2002 alcanzó el 2% de letalidad) y el COVID-19 que se descubrió en diciembre del año pasado y ha alcanzado una letalidad de entre 1.4 y 2%.

Hasta el momento no existen vacunas ni medicamentos efectivos para tratar el COVID-19, su expansión por el mundo ha sido gradual y los problemas que causa son principalmente respiratorios. Según la Universidad de Shangai uno de los principales problemas que ha permitido la expansión de la pandemia es la carencia de suministros médicos de emergencia y de equipos de protección personal, y la pregunta que aquí se hace evidente es si México está preparado para enfrentar el problema en caso de que crezca.

Las medidas de prevención son importantes y se han difundido correctamente tanto a nivel estatal como federal. El lavado constante de las manos, evitar los contactos físicos, tomar distancia de al menos un metro de las personas que estornuden o tosan, evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca, estar atentos de la evolución de la pandemia y conocer los síntomas (dolor muscular, estornudos, tos, dificultad de respirar) reducen en gran medida las posibilidades de contraerlo; hay que recordar que no se transmite por el aire, que es necesario estar con alguien que lo tenga (y normalmente con síntomas visibles) y que su transmisión es a través de las gotículas respiratorias expedidas al toser o estornudar.

En proporciones reales sólo 14 de cada 100 casos pueden llegar a ser graves y las personas más vulnerables son los mayores de 60 años y quienes tengan enfermedades preexistentes como diabetes o cardiopatías, pero no podemos ignorar que el sistema de salud federal está en su peor momento histórico, que las carencias de medicamentos e insumos están costando vidas todos los días y que es indispensable que se atienda con seriedad la amenaza que se vive. Hace unas semanas el PAN propuso asignar recursos extraordinarios para comprar insumos, respiradores y tener las suficientes camas de hospital para atender una posible crisis. La Secretaría de Salud respondió a la propuesta de que no se necesitaban recursos extraordinarios, aunque incluso Morena se sumó a la idea y se habló de 25 mil millones de pesos.


Las pérdidas humanas que ha dejado en todo el mundo la expansión del Coronavirus pasan las 3,000 en China y en otros países como Irán, Corea del Sur e Italia se van sumando; en América todavía no alcanzan las decenas y se calcula que hay 95,000 contagios en 83 países. Económicamente el problema se ha traducido en una baja del crecimiento en todo el mundo; las pérdidas económicas hasta el momento, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), se calculan en 50,000 millones de dólares y aunque los principales afectados son China, la Unión Europea, Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y Vietnam, en México se ha reflejado en el aumento del precio del dólar y en la baja de la Bolsa de Valores.

La amenaza existe, pero hasta el momento ha sido contenida en nuestro país, pero no debemos bajar la guardia. Es importante estar listos y exigirle al gobierno federal que no la minimice porque la peor actitud ante un problema es ignorarlo y darle la importancia que merece, porque tiende a crecer y a desbordarse. La coordinación entre el gobierno federal, los gobiernos estatales y los municipales es necesaria para localizar los posibles casos, para atenderlos y también para restar las posibilidades de que se expanda. La salud debe ser prioridad nacional y causa que unifique.


@JCRomeroHicks

Según la Organización Mundial de la Salud, lo que llamamos coronavirus son una extensa familia de virus que generan enfermedades respiratorias en humanos y en animales, que abarcan desde un resfriado común y hasta enfermedades como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS que de 2012 a la fecha tiene el 36% de letalidad), el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS que en 2002 alcanzó el 2% de letalidad) y el COVID-19 que se descubrió en diciembre del año pasado y ha alcanzado una letalidad de entre 1.4 y 2%.

Hasta el momento no existen vacunas ni medicamentos efectivos para tratar el COVID-19, su expansión por el mundo ha sido gradual y los problemas que causa son principalmente respiratorios. Según la Universidad de Shangai uno de los principales problemas que ha permitido la expansión de la pandemia es la carencia de suministros médicos de emergencia y de equipos de protección personal, y la pregunta que aquí se hace evidente es si México está preparado para enfrentar el problema en caso de que crezca.

Las medidas de prevención son importantes y se han difundido correctamente tanto a nivel estatal como federal. El lavado constante de las manos, evitar los contactos físicos, tomar distancia de al menos un metro de las personas que estornuden o tosan, evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca, estar atentos de la evolución de la pandemia y conocer los síntomas (dolor muscular, estornudos, tos, dificultad de respirar) reducen en gran medida las posibilidades de contraerlo; hay que recordar que no se transmite por el aire, que es necesario estar con alguien que lo tenga (y normalmente con síntomas visibles) y que su transmisión es a través de las gotículas respiratorias expedidas al toser o estornudar.

En proporciones reales sólo 14 de cada 100 casos pueden llegar a ser graves y las personas más vulnerables son los mayores de 60 años y quienes tengan enfermedades preexistentes como diabetes o cardiopatías, pero no podemos ignorar que el sistema de salud federal está en su peor momento histórico, que las carencias de medicamentos e insumos están costando vidas todos los días y que es indispensable que se atienda con seriedad la amenaza que se vive. Hace unas semanas el PAN propuso asignar recursos extraordinarios para comprar insumos, respiradores y tener las suficientes camas de hospital para atender una posible crisis. La Secretaría de Salud respondió a la propuesta de que no se necesitaban recursos extraordinarios, aunque incluso Morena se sumó a la idea y se habló de 25 mil millones de pesos.


Las pérdidas humanas que ha dejado en todo el mundo la expansión del Coronavirus pasan las 3,000 en China y en otros países como Irán, Corea del Sur e Italia se van sumando; en América todavía no alcanzan las decenas y se calcula que hay 95,000 contagios en 83 países. Económicamente el problema se ha traducido en una baja del crecimiento en todo el mundo; las pérdidas económicas hasta el momento, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), se calculan en 50,000 millones de dólares y aunque los principales afectados son China, la Unión Europea, Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y Vietnam, en México se ha reflejado en el aumento del precio del dólar y en la baja de la Bolsa de Valores.

La amenaza existe, pero hasta el momento ha sido contenida en nuestro país, pero no debemos bajar la guardia. Es importante estar listos y exigirle al gobierno federal que no la minimice porque la peor actitud ante un problema es ignorarlo y darle la importancia que merece, porque tiende a crecer y a desbordarse. La coordinación entre el gobierno federal, los gobiernos estatales y los municipales es necesaria para localizar los posibles casos, para atenderlos y también para restar las posibilidades de que se expanda. La salud debe ser prioridad nacional y causa que unifique.


@JCRomeroHicks

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