/ jueves 20 de junio de 2019

De Adicto a Adicto

Por Ernesto Salayandía Garcia

Quien no recuerda su historia, tiende a repetirla

Yo soy ese tipo bronco, nefasto, inestable, irritable, intocable, explosivo, el que pateaba puertas y paredes, marcaba los puños en las paredes cubiertas de yeso, el que aventaba ceniceros, lámparas, platos, vasos, soy ese neurótico empedernido, el huracán rugiente, el cavernícola emocional descontrolado que vertía toda esa cascada de ira contra su esposa, contra sus hijos, soy el gritón, el mecha corta que intimidaba e irrumpía la paz del hogar, si se habla de violencia doméstica, tengo que acordarme de dónde vengo y quien soy, recordar como aventaba la comida, por si estaba fría o caliente, por si en ese momento me reclamaban algo o me fastidiaban, simplemente, tomaba el plato y lo estrellaba contra la pared, soy el que golpeaba a sus hijos, pegándoles hasta el cansancio con la mano o lo que fuera, marcando sus nalguitas y dejando la huella de mi neurosis en su cuerpecito, igual, soy el de los arranques de ira, el que desborda con furia y no mide la consecuencias, sin olvidarme, que soy el macho típico mexicano, autoritario, cerrado, cuadrado, y agrégale mis adicciones compulsivas, me convertí en un alto riesgo para mi familia, a quien tenían que tratar con pincitas, con delicadeza para evitar que explotara en ira.

Hoy sé que hay alguien como yo por todas partes

Comprendo que una persona violenta como yo, entre más grita, entre más explota, sin duda alguna, está más llena de miedos y de frustración, hoy sé, el porqué de mis patrones de conducta neuróticos, hoy tengo que ver mis heridas del alma y actúo a la defensiva, reacciono cuando mis egos se ven lesionados, cuando me siento agredido y no doy oportunidad a que me sigan molestando, acción reacción, exploto y salgo de esas máscaras de la apariencia y demuestro mi cruda realidad, la verdad de quien soy, un neurótico. Muchos de nosotros, los drogadictos, alcohólicos, patinamos por la neurosis, en mi caso, primero fui neurótico y después adicto, sé de mi enfermedad y el por qué reacciono violentamente, gracias a Dios, ese Ernesto violento, neurótico, agresivo, ha bajado de niveles muy considerablemente, aunque de repente el cavernícola quiere salir de su caverna y volver a repetir los patrones nefastos de conducta, he venido trabajando mucho esa parte de mí, le he bajado al mecha corta, pocas veces lo dejo actuar y lo más triste de un neurótico como yo, es que lesionas, hieres, maltratas a tus seres cercanos que no se pueden llamar queridos, debido a que no se vale tratarlos con la punta del pie y esta enfermedad, que es mental, física, emocional, espiritual y de personalidad, se contagia, uno contamina a su familia y en la casa de un neurótico como yo, hasta el perro es explosivo.


  • Mecha Corta
    Esta enfermedad es mental, los trastornos mentales son la característica de los adictos, por esa razón fracasan en todos las áreas de su vida, en lo laboral, social, sexual; fracasan como ciudadanos, son los que manejan violentamente y andan provocando a medio mundo. Salvo muy honrosas y distinguidas acciones.

¿Qué es neurosis?
La neurosis es una condición de orden psicológico que altera la percepción de la vida de quien la enfrenta, e influye en su entorno y su relación con las demás personas. El término data de 1769 y fue aplicado a todas las enfermedades del sistema nervioso.

La enfermedad ha ido evolucionando en la forma como es interpretada, ya convertida por algunos en muestra de una personalidad excéntrica, en definición para una forma de ansiedad, se convirtió en palabra de uso común y en muchas ocasiones para nada ligada a lo que la neurosis como enfermedad es realmente.

Hoy se sabe, o al menos así la interpretan muchos médicos, es un estado de ansiedad, una situación derivada del estrés que mediante conductas negativas o demasiado compulsivas tratan de buscar una salida a esa situación de apremiante ansiedad y nerviosismo.

La neurosis ha sido durante mucho tiempo investigada por la comunidad médica. Ya algunos le atribuían desmayos y fiebres, y Freud la denominó psiconeurosis aplicando a la misma una escala de clasificación de distintas formas de neurosis, que ya no se utiliza.
Para Freud la neurosis no era más que una situación nerviosa extrema en que el paciente abriga temor sobre la vida, sobre el futuro, desarrolla fobias y manías y se siente tan apremiado que vive en una espera angustiosa.

En lo que sí coinciden todos los médicos y la comunidad científica y el ente sanitario mundial, Organización Mundial de la Salud, es que hay diferentes trastornos que pueden ser interpretados como neurosis; aunque la palabra neurosis no se use ya más, para algunos es sinónimo de una situación extrema de agobio, estrés y ansiedad.
el adicto es toxico compulsivo


El meterse en lo que no te importa, una de las tantas características


Me encuentro convaleciente, con un intenso dolor en mis dos piernas, tengo dificultad para caminar después de dos semanas que tuve un accidente, aún mantengo un intenso dolor, resulta que con algo de prisa y por el fuerte calor que hacía, me bajo de mi auto a buscar a mi hijo Neto a un centro comercial, al entrar, mi hija Andrea, me dice: “Papi, papi, el carro se está yendo”.

Y salgo hecho la mocha tras del carro que iba de bajada, no le puse el freno ni lo dejé en primera, abrí la puerta y trate de jalar el freno de mano, pero no lo logré; después intenté subirme y pisar el pedal con la pierna derecha, pero la velocidad fue mayor y mi pierna izquierda quedó volando, el impulso fue demasiado fuerte y me caí del carro, me raspé fuertemente la rodilla, el pantalón se hizo trizas y la sangre no se dejó esperar.

La otra pierna, en la cual tengo una prótesis de cadera, dio vueltas para arriba y para abajo, la llanta izquierda trasera casi me pasa por encima, el carro topó en una banqueta; intenté de nuevo, pero mis piernas no respondieron, mi carro chocó con un auto compacto que estaba estacionado.

Como pude llegué y me subí a mi carro para moverlo ya que estaba a media calle, cuando me bajé, alguien me gritó: “No vayas a huir”. Yo, asustado, molesto, adolorido, por además noqueado, le respondí: “qué dices?”, “qué no vayas a huir”.

Me quedé callado y comencé a buscar la solución de mi conflicto con la aseguradora de mi carro, el tipo se quedó esperando por más de media hora, vigilando que no fuera a darme a la fuga. Sin duda alguna, esta actitud de meterse en lo que no te importa, tiene que ver con un nivel de ansiedad alto y una neurosis extrema.

A ver de qué cuero salen más correas

Con el pantalón blanco, roto y lleno de sangre, con mucha dificultad para moverme, media hora después, ya que la aseguradora venía en camino, me acerqué a la camioneta del “ciudadano ejemplar”, le toqué la ventanilla polarizada y bajó el vidrio.
- Oye ciudadano ejemplar, le dije, viste cómo me accidenté, me caí del carro caminando, me raspé, sangré de mi rodilla y por poquito la llanta me pasa por encima de mi otra pierna. Viste la dificultad que tuve al caminar y al subirme a mover el carro y tú me gritas, “¡No vayas a Huir!”,
-Es que yo pensé que te ibas a dar a la fuga”.
-No, no lo pienses, no soy como tú, como eres juzgas.- cabrón.- En lugar de acercarte a mí y preguntarme como cualquier gente normal lo haría, ¿te sucedió algo, estás bien?, necesitas ayuda? Y tú estúpidamente metiéndote en lo que no te importa.
-Ya te dije que pensé que ibas a huir.
-Si lo hago o no, a ti que te importa. Vive y deja vivir. Esa actitud de ciudadano ejemplar, metiche, habla muy mal de ti.
El pobre diablo me vio tan molesto, que únicamente reconoció mi honestidad. En otro tiempo y en otras circunstancias le hubiera picado las llantas con una navaja, le hubiera bateado las puertas o por mi reacción neurótica, le hubiera dado un par de guamazos.
Pero hoy no, mi neurosis ha disminuido muy considerablemente, no acciono ni reacciono, aunque a veces me muero de ganas de engancharme con mediocres como este ciudadano ejemplar. Claro que el cavernícola emocional sigue dentro de mí y como que a veces despierta, pero gracias a Dios, puedo controlarme.

Pan con lo mismo
Nuestros problemas sociales como son divorcios, suicidios, violaciones, violencia doméstica y urbana, delincuencia en todos los sentidos, corrupción, ineptitud, despotismo, deserción escolar, SIDA, inseguridad social, apatía, pereza laboral, actitudes negativas, conflictos, chismes, intrigas, dudas, mentiras, mala comunicación, códigos equivocados de comunicación, patrones de conducta nefastos y defectos de carácter, surgen de las pésimas relaciones de pareja de esos matrimonios en conflicto, y sobre todo de las relaciones destructivas por demás enfermizas.
Tristemente hay muchos matrimonios, con máscaras, en la sociedad, dentro de un restaurante, en el súper, igual en las reuniones de padres de familia de las escuelas; con los suegros y familia se usan máscaras, viven en la apariencia y aparentan ser lo que no son, incluso actúan, fingen y dan la impresión de que aquí no pasa nada y seguidamente reciben halagos. “Ay, pero qué bonita familia. Cuiden a su padre, porque es un buen hombre”.
Sí cómo no. ¡Pinche neurótico! El dinero, el poder económico, los niveles culturales e intelectuales, el ritmo de vida del hombre, los viejos moldes, las tradiciones de una generación a otra, costumbres, apegos, prejuicios, miedos, complejos, no son más que una serie de ingredientes que sentencian a muchas mujeres a sufrir de por vida, y desprenderse del yugo y del verdugo, es muy difícil, pero sin duda, no es imposible.
No hay mal que dure cien años, ni enfermo que los aguante, al menos claro, que tu elijas lo contrario. Te recomiendo mí libro, “Parejas Disparejas”, y puedas reflexionar respecto a la neurosis y a una relación tóxica.
Sálvese quien pueda
La marihuana es detonador de la neurosis, igual el alcohol y todas las sustancias tóxicas; el adicto es impredecible, irritable, intocable, explosivo; muchos adictos son violentos y agresivos en sus casas, capaces de agarrarse a golpes con sus papás y hermanos. Sustanciados o no, los adictos son bipolares de un estado de ánimo se van a otro, y vemos cómo algunos miembros de los grupos de auto ayuda, no pueden con su neurosis, ni con sus envidias; el vacío interno lo expresan haciéndole la vida de cuadritos a otros, están en borrachera seca, valiendo monjas.
Esta enfermedad es mental, los trastornos mentales son la característica de los adictos, por esa razón fracasan en todos las áreas de su vida, en lo laboral, social, sexual; fracasan como ciudadanos, son los que manejan violentamente y andan provocando a medio mundo.
No sé cuándo, ni cuánto va a tardar en que esta enfermedad emocional realmente se tome en cuenta y se atiendan todas sus manifestaciones, después de una explosión neurótica entras en depresión, una depresión profunda en la que no te calienta ni el sol.
La buena noticia es que sí puedes vivir en armonía. Sí hay miel en tus días y la felicidad aflora sí hay sobriedad y una vida útil y feliz, pero el que quiera azul celeste, que le cueste, hay que hacer un esfuerzo mayúsculo para salir del huacal y dejar de ser parte de las estadísticas. La libertad es lo más sagrado del ser humano y cuando la logras, lo demás es lo de menos, porque todo llega por añadidura. En el libro “De Ayer y Hoy”, doy testimonio de mi neurosis; igual en mi libro, “Secuestrada por un Neurótico”, habla del pésimo trato que le di a mi mujer.
Hoy describo al otro Ernesto, del que estoy disfrutando sin haber golpeado al “ciudadano ejemplar”.

Hay de agresiones a agresiones

La neurosis se manifiesta de mil formas y más, hay personas que son adictas a chismorreo, se hacen expertos en estar fastidiando el alma a medio mundo, es incómodo cuando alguien quiere corregir tu estilo de vida, tu manera de ser, tu forma de hablar y de pensar, y estos neuróticos, agresivos, violan las leyes de la buena convivencia y sobre todo de respeto, el opinar, el influenciar, el sentenciar, el criticar, es dañar la dignidad de otro, es lesionar su integridad como persona, nadie debe, ni debemos de meternos en la vida de otros, al menos que no lo pidan y una persona que corrige a todos, tiene un enorme vacío espiritual, porque ve la espiga en el ojo ajeno, pero no ve la viga en el propio, porque no es saludable intimidar a nadie con comentarios absurdos, a nadie nos gusta que se nos marque, que se nos corrija o pretendan que cambiemos de opinión, menos, nos gusta que se nos ridiculice con este tipo de sabiondos, perfeccionistas que agreden a niños y adultos, a diestra y siniestra, haciendo un prototipo muy claro de lo que es la violencia doméstica, que no solo son golpes, esta manera, el meterse en lo que no te importa, es un mecanismo muy claro de la violencia en casa, la actitud del metiche es nefasta y tengo que aprender a vivir y a dejar vivir, a respetar y corregir primero mis defectos de carácter y no los de los demás, estas agresiones, se dan por todos lados, en oficinas públicas y privadas, en sectores de todo tipo y en los grupos de auto ayuda, hay madrinas y padrinos, que son adictos a andar dando sugerencias sin que se les pidan.

Violencia engendra violencia

El matrimonio se desmorona, se desintegra y se evapora, vaya, se extermina, la relación se torna tóxica y la violencia se manifiesta de diversas formas, no meramente son golpes, esas huellas que quedan profundamente marcadas en el alma, sino también las actitudes del machismo en el hombre o el hembrismo en la mujer, hoy, el otro rostro de la violencia doméstica, tiene cara de mujer, y esta violencia de ambos tiene algunos antecedentes, los daños de niños que cada uno recibió en la infancia, la educación emocional que recibieron de sus padres, la influencia de amistades y de familiares ajenos al matrimonio, el concepto equivocado de lo que es la pareja, la ausencia de valores y códigos de conducta, el lenguaje vulgar, corriente, que usan para comunicarse, los tonos de voz y la violencia, son conductas negativas, por ejemplo, el mantener el silencio absoluto, el dejar de hablar, manda un mensaje muy claro.- No me importas ni un comino.- La indiferencia es una manera de atacar, como lo son las bromas, y bien dice el dicho.- Entre broma y broma, la verdad se asoma.- Sutilmente se agrede a alguien con la sutileza y la broma, está también la agresión económica, el control y las limitaciones, el hostigamiento.- Tu cállate, no sabes nada.- La agresión sexual, forzar o condicionar a alguien a tener relaciones cuando sus deseos son contrarios, son también métodos de agresión y tarde que temprano, repercuten en su conjunto y es imposible llevar la fiesta en paz.

¿Qué es el abuso emocional?

El abuso emocional constituye un modo altamente eficaz de establecer un desequilibrio de poder dentro de una relación. A menudo es invisible o intangible para cualquier persona externa. El abuso emocional es tan perjudicial como la violencia física. A menudo implica abuso físico o sexual, o amenazas de los miembros de la pareja. Hablamos de abuso emocional cuando: Te menosprecian. Te critican constantemente. Te supervisan y controlan constantemente en tu uso de la tecnología: te graban las llamadas telefónicas, comprueban las llamadas realizadas, te leen los mensajes de texto o los correos electrónicos, te espían en casa mediante el uso de cámaras ocultas instaladas en el hogar. El maltratador amenaza con matar a la mujer, a sus hijos, a familiares de la mujer o con matarse a él mismo y da detalles acerca de cómo y cuándo lo hará. El maltratador es violento en el uso de su lenguaje y rompe propiedades como el coche, los muebles, la ropa u otros artículos del hogar. El maltratador utiliza insultos y lenguaje despectivo para referirse a ti (por ejemplo, "esa cosa", "bruta"). El maltratador atrapa a su víctima, dejándola sin llaves del coche, vaciando el depósito de gasolina del coche o privándole del uso del teléfono (llevándoselo o rompiéndoselo), para que no pueda pedir ayuda. El maltratador nunca deja sola a su víctima: dentro de casa, la persigue de habitación en habitación y cuando la mujer sale de la misma, siempre va con ella. Otros puntos del maltrato o violencia doméstica, tienen que ver con las comparaciones, con las burlas cuando te equivocas, tienen que ver cuando sin pedirte permiso se adueñan de tus cosas o de tus espacios y esta energía negativa, la provocan tanto los hombres como las mujeres.




Por Ernesto Salayandía Garcia

Quien no recuerda su historia, tiende a repetirla

Yo soy ese tipo bronco, nefasto, inestable, irritable, intocable, explosivo, el que pateaba puertas y paredes, marcaba los puños en las paredes cubiertas de yeso, el que aventaba ceniceros, lámparas, platos, vasos, soy ese neurótico empedernido, el huracán rugiente, el cavernícola emocional descontrolado que vertía toda esa cascada de ira contra su esposa, contra sus hijos, soy el gritón, el mecha corta que intimidaba e irrumpía la paz del hogar, si se habla de violencia doméstica, tengo que acordarme de dónde vengo y quien soy, recordar como aventaba la comida, por si estaba fría o caliente, por si en ese momento me reclamaban algo o me fastidiaban, simplemente, tomaba el plato y lo estrellaba contra la pared, soy el que golpeaba a sus hijos, pegándoles hasta el cansancio con la mano o lo que fuera, marcando sus nalguitas y dejando la huella de mi neurosis en su cuerpecito, igual, soy el de los arranques de ira, el que desborda con furia y no mide la consecuencias, sin olvidarme, que soy el macho típico mexicano, autoritario, cerrado, cuadrado, y agrégale mis adicciones compulsivas, me convertí en un alto riesgo para mi familia, a quien tenían que tratar con pincitas, con delicadeza para evitar que explotara en ira.

Hoy sé que hay alguien como yo por todas partes

Comprendo que una persona violenta como yo, entre más grita, entre más explota, sin duda alguna, está más llena de miedos y de frustración, hoy sé, el porqué de mis patrones de conducta neuróticos, hoy tengo que ver mis heridas del alma y actúo a la defensiva, reacciono cuando mis egos se ven lesionados, cuando me siento agredido y no doy oportunidad a que me sigan molestando, acción reacción, exploto y salgo de esas máscaras de la apariencia y demuestro mi cruda realidad, la verdad de quien soy, un neurótico. Muchos de nosotros, los drogadictos, alcohólicos, patinamos por la neurosis, en mi caso, primero fui neurótico y después adicto, sé de mi enfermedad y el por qué reacciono violentamente, gracias a Dios, ese Ernesto violento, neurótico, agresivo, ha bajado de niveles muy considerablemente, aunque de repente el cavernícola quiere salir de su caverna y volver a repetir los patrones nefastos de conducta, he venido trabajando mucho esa parte de mí, le he bajado al mecha corta, pocas veces lo dejo actuar y lo más triste de un neurótico como yo, es que lesionas, hieres, maltratas a tus seres cercanos que no se pueden llamar queridos, debido a que no se vale tratarlos con la punta del pie y esta enfermedad, que es mental, física, emocional, espiritual y de personalidad, se contagia, uno contamina a su familia y en la casa de un neurótico como yo, hasta el perro es explosivo.


  • Mecha Corta
    Esta enfermedad es mental, los trastornos mentales son la característica de los adictos, por esa razón fracasan en todos las áreas de su vida, en lo laboral, social, sexual; fracasan como ciudadanos, son los que manejan violentamente y andan provocando a medio mundo. Salvo muy honrosas y distinguidas acciones.

¿Qué es neurosis?
La neurosis es una condición de orden psicológico que altera la percepción de la vida de quien la enfrenta, e influye en su entorno y su relación con las demás personas. El término data de 1769 y fue aplicado a todas las enfermedades del sistema nervioso.

La enfermedad ha ido evolucionando en la forma como es interpretada, ya convertida por algunos en muestra de una personalidad excéntrica, en definición para una forma de ansiedad, se convirtió en palabra de uso común y en muchas ocasiones para nada ligada a lo que la neurosis como enfermedad es realmente.

Hoy se sabe, o al menos así la interpretan muchos médicos, es un estado de ansiedad, una situación derivada del estrés que mediante conductas negativas o demasiado compulsivas tratan de buscar una salida a esa situación de apremiante ansiedad y nerviosismo.

La neurosis ha sido durante mucho tiempo investigada por la comunidad médica. Ya algunos le atribuían desmayos y fiebres, y Freud la denominó psiconeurosis aplicando a la misma una escala de clasificación de distintas formas de neurosis, que ya no se utiliza.
Para Freud la neurosis no era más que una situación nerviosa extrema en que el paciente abriga temor sobre la vida, sobre el futuro, desarrolla fobias y manías y se siente tan apremiado que vive en una espera angustiosa.

En lo que sí coinciden todos los médicos y la comunidad científica y el ente sanitario mundial, Organización Mundial de la Salud, es que hay diferentes trastornos que pueden ser interpretados como neurosis; aunque la palabra neurosis no se use ya más, para algunos es sinónimo de una situación extrema de agobio, estrés y ansiedad.
el adicto es toxico compulsivo


El meterse en lo que no te importa, una de las tantas características


Me encuentro convaleciente, con un intenso dolor en mis dos piernas, tengo dificultad para caminar después de dos semanas que tuve un accidente, aún mantengo un intenso dolor, resulta que con algo de prisa y por el fuerte calor que hacía, me bajo de mi auto a buscar a mi hijo Neto a un centro comercial, al entrar, mi hija Andrea, me dice: “Papi, papi, el carro se está yendo”.

Y salgo hecho la mocha tras del carro que iba de bajada, no le puse el freno ni lo dejé en primera, abrí la puerta y trate de jalar el freno de mano, pero no lo logré; después intenté subirme y pisar el pedal con la pierna derecha, pero la velocidad fue mayor y mi pierna izquierda quedó volando, el impulso fue demasiado fuerte y me caí del carro, me raspé fuertemente la rodilla, el pantalón se hizo trizas y la sangre no se dejó esperar.

La otra pierna, en la cual tengo una prótesis de cadera, dio vueltas para arriba y para abajo, la llanta izquierda trasera casi me pasa por encima, el carro topó en una banqueta; intenté de nuevo, pero mis piernas no respondieron, mi carro chocó con un auto compacto que estaba estacionado.

Como pude llegué y me subí a mi carro para moverlo ya que estaba a media calle, cuando me bajé, alguien me gritó: “No vayas a huir”. Yo, asustado, molesto, adolorido, por además noqueado, le respondí: “qué dices?”, “qué no vayas a huir”.

Me quedé callado y comencé a buscar la solución de mi conflicto con la aseguradora de mi carro, el tipo se quedó esperando por más de media hora, vigilando que no fuera a darme a la fuga. Sin duda alguna, esta actitud de meterse en lo que no te importa, tiene que ver con un nivel de ansiedad alto y una neurosis extrema.

A ver de qué cuero salen más correas

Con el pantalón blanco, roto y lleno de sangre, con mucha dificultad para moverme, media hora después, ya que la aseguradora venía en camino, me acerqué a la camioneta del “ciudadano ejemplar”, le toqué la ventanilla polarizada y bajó el vidrio.
- Oye ciudadano ejemplar, le dije, viste cómo me accidenté, me caí del carro caminando, me raspé, sangré de mi rodilla y por poquito la llanta me pasa por encima de mi otra pierna. Viste la dificultad que tuve al caminar y al subirme a mover el carro y tú me gritas, “¡No vayas a Huir!”,
-Es que yo pensé que te ibas a dar a la fuga”.
-No, no lo pienses, no soy como tú, como eres juzgas.- cabrón.- En lugar de acercarte a mí y preguntarme como cualquier gente normal lo haría, ¿te sucedió algo, estás bien?, necesitas ayuda? Y tú estúpidamente metiéndote en lo que no te importa.
-Ya te dije que pensé que ibas a huir.
-Si lo hago o no, a ti que te importa. Vive y deja vivir. Esa actitud de ciudadano ejemplar, metiche, habla muy mal de ti.
El pobre diablo me vio tan molesto, que únicamente reconoció mi honestidad. En otro tiempo y en otras circunstancias le hubiera picado las llantas con una navaja, le hubiera bateado las puertas o por mi reacción neurótica, le hubiera dado un par de guamazos.
Pero hoy no, mi neurosis ha disminuido muy considerablemente, no acciono ni reacciono, aunque a veces me muero de ganas de engancharme con mediocres como este ciudadano ejemplar. Claro que el cavernícola emocional sigue dentro de mí y como que a veces despierta, pero gracias a Dios, puedo controlarme.

Pan con lo mismo
Nuestros problemas sociales como son divorcios, suicidios, violaciones, violencia doméstica y urbana, delincuencia en todos los sentidos, corrupción, ineptitud, despotismo, deserción escolar, SIDA, inseguridad social, apatía, pereza laboral, actitudes negativas, conflictos, chismes, intrigas, dudas, mentiras, mala comunicación, códigos equivocados de comunicación, patrones de conducta nefastos y defectos de carácter, surgen de las pésimas relaciones de pareja de esos matrimonios en conflicto, y sobre todo de las relaciones destructivas por demás enfermizas.
Tristemente hay muchos matrimonios, con máscaras, en la sociedad, dentro de un restaurante, en el súper, igual en las reuniones de padres de familia de las escuelas; con los suegros y familia se usan máscaras, viven en la apariencia y aparentan ser lo que no son, incluso actúan, fingen y dan la impresión de que aquí no pasa nada y seguidamente reciben halagos. “Ay, pero qué bonita familia. Cuiden a su padre, porque es un buen hombre”.
Sí cómo no. ¡Pinche neurótico! El dinero, el poder económico, los niveles culturales e intelectuales, el ritmo de vida del hombre, los viejos moldes, las tradiciones de una generación a otra, costumbres, apegos, prejuicios, miedos, complejos, no son más que una serie de ingredientes que sentencian a muchas mujeres a sufrir de por vida, y desprenderse del yugo y del verdugo, es muy difícil, pero sin duda, no es imposible.
No hay mal que dure cien años, ni enfermo que los aguante, al menos claro, que tu elijas lo contrario. Te recomiendo mí libro, “Parejas Disparejas”, y puedas reflexionar respecto a la neurosis y a una relación tóxica.
Sálvese quien pueda
La marihuana es detonador de la neurosis, igual el alcohol y todas las sustancias tóxicas; el adicto es impredecible, irritable, intocable, explosivo; muchos adictos son violentos y agresivos en sus casas, capaces de agarrarse a golpes con sus papás y hermanos. Sustanciados o no, los adictos son bipolares de un estado de ánimo se van a otro, y vemos cómo algunos miembros de los grupos de auto ayuda, no pueden con su neurosis, ni con sus envidias; el vacío interno lo expresan haciéndole la vida de cuadritos a otros, están en borrachera seca, valiendo monjas.
Esta enfermedad es mental, los trastornos mentales son la característica de los adictos, por esa razón fracasan en todos las áreas de su vida, en lo laboral, social, sexual; fracasan como ciudadanos, son los que manejan violentamente y andan provocando a medio mundo.
No sé cuándo, ni cuánto va a tardar en que esta enfermedad emocional realmente se tome en cuenta y se atiendan todas sus manifestaciones, después de una explosión neurótica entras en depresión, una depresión profunda en la que no te calienta ni el sol.
La buena noticia es que sí puedes vivir en armonía. Sí hay miel en tus días y la felicidad aflora sí hay sobriedad y una vida útil y feliz, pero el que quiera azul celeste, que le cueste, hay que hacer un esfuerzo mayúsculo para salir del huacal y dejar de ser parte de las estadísticas. La libertad es lo más sagrado del ser humano y cuando la logras, lo demás es lo de menos, porque todo llega por añadidura. En el libro “De Ayer y Hoy”, doy testimonio de mi neurosis; igual en mi libro, “Secuestrada por un Neurótico”, habla del pésimo trato que le di a mi mujer.
Hoy describo al otro Ernesto, del que estoy disfrutando sin haber golpeado al “ciudadano ejemplar”.

Hay de agresiones a agresiones

La neurosis se manifiesta de mil formas y más, hay personas que son adictas a chismorreo, se hacen expertos en estar fastidiando el alma a medio mundo, es incómodo cuando alguien quiere corregir tu estilo de vida, tu manera de ser, tu forma de hablar y de pensar, y estos neuróticos, agresivos, violan las leyes de la buena convivencia y sobre todo de respeto, el opinar, el influenciar, el sentenciar, el criticar, es dañar la dignidad de otro, es lesionar su integridad como persona, nadie debe, ni debemos de meternos en la vida de otros, al menos que no lo pidan y una persona que corrige a todos, tiene un enorme vacío espiritual, porque ve la espiga en el ojo ajeno, pero no ve la viga en el propio, porque no es saludable intimidar a nadie con comentarios absurdos, a nadie nos gusta que se nos marque, que se nos corrija o pretendan que cambiemos de opinión, menos, nos gusta que se nos ridiculice con este tipo de sabiondos, perfeccionistas que agreden a niños y adultos, a diestra y siniestra, haciendo un prototipo muy claro de lo que es la violencia doméstica, que no solo son golpes, esta manera, el meterse en lo que no te importa, es un mecanismo muy claro de la violencia en casa, la actitud del metiche es nefasta y tengo que aprender a vivir y a dejar vivir, a respetar y corregir primero mis defectos de carácter y no los de los demás, estas agresiones, se dan por todos lados, en oficinas públicas y privadas, en sectores de todo tipo y en los grupos de auto ayuda, hay madrinas y padrinos, que son adictos a andar dando sugerencias sin que se les pidan.

Violencia engendra violencia

El matrimonio se desmorona, se desintegra y se evapora, vaya, se extermina, la relación se torna tóxica y la violencia se manifiesta de diversas formas, no meramente son golpes, esas huellas que quedan profundamente marcadas en el alma, sino también las actitudes del machismo en el hombre o el hembrismo en la mujer, hoy, el otro rostro de la violencia doméstica, tiene cara de mujer, y esta violencia de ambos tiene algunos antecedentes, los daños de niños que cada uno recibió en la infancia, la educación emocional que recibieron de sus padres, la influencia de amistades y de familiares ajenos al matrimonio, el concepto equivocado de lo que es la pareja, la ausencia de valores y códigos de conducta, el lenguaje vulgar, corriente, que usan para comunicarse, los tonos de voz y la violencia, son conductas negativas, por ejemplo, el mantener el silencio absoluto, el dejar de hablar, manda un mensaje muy claro.- No me importas ni un comino.- La indiferencia es una manera de atacar, como lo son las bromas, y bien dice el dicho.- Entre broma y broma, la verdad se asoma.- Sutilmente se agrede a alguien con la sutileza y la broma, está también la agresión económica, el control y las limitaciones, el hostigamiento.- Tu cállate, no sabes nada.- La agresión sexual, forzar o condicionar a alguien a tener relaciones cuando sus deseos son contrarios, son también métodos de agresión y tarde que temprano, repercuten en su conjunto y es imposible llevar la fiesta en paz.

¿Qué es el abuso emocional?

El abuso emocional constituye un modo altamente eficaz de establecer un desequilibrio de poder dentro de una relación. A menudo es invisible o intangible para cualquier persona externa. El abuso emocional es tan perjudicial como la violencia física. A menudo implica abuso físico o sexual, o amenazas de los miembros de la pareja. Hablamos de abuso emocional cuando: Te menosprecian. Te critican constantemente. Te supervisan y controlan constantemente en tu uso de la tecnología: te graban las llamadas telefónicas, comprueban las llamadas realizadas, te leen los mensajes de texto o los correos electrónicos, te espían en casa mediante el uso de cámaras ocultas instaladas en el hogar. El maltratador amenaza con matar a la mujer, a sus hijos, a familiares de la mujer o con matarse a él mismo y da detalles acerca de cómo y cuándo lo hará. El maltratador es violento en el uso de su lenguaje y rompe propiedades como el coche, los muebles, la ropa u otros artículos del hogar. El maltratador utiliza insultos y lenguaje despectivo para referirse a ti (por ejemplo, "esa cosa", "bruta"). El maltratador atrapa a su víctima, dejándola sin llaves del coche, vaciando el depósito de gasolina del coche o privándole del uso del teléfono (llevándoselo o rompiéndoselo), para que no pueda pedir ayuda. El maltratador nunca deja sola a su víctima: dentro de casa, la persigue de habitación en habitación y cuando la mujer sale de la misma, siempre va con ella. Otros puntos del maltrato o violencia doméstica, tienen que ver con las comparaciones, con las burlas cuando te equivocas, tienen que ver cuando sin pedirte permiso se adueñan de tus cosas o de tus espacios y esta energía negativa, la provocan tanto los hombres como las mujeres.